Escuelas Pías Centroamérica y Caribe

Próximos eventos

  • Cumpleaños Jesús García de Eulate 16 agosto, 2022
  • Cumpleaños Julio César Andrade (1997) 18 agosto, 2022
  • Onomástico P. Bernardo Navarro 20 agosto, 2022
  • DÍA CALASANCIO 25 agosto, 2022
  • Oración por la presencia de Pueblo Bávaro 30 agosto, 2022
  • Ordenación Sacerdotal P. Federico Calcáneo (2012) 8 septiembre, 2022
  • Ordenación Sacerdotal Ricardo Sierra (1978) 9 septiembre, 2022
  • Cumpleaños Egar Villasmil, aspirante 10 septiembre, 2022
  • Cumpleaños Vicenta (Nila) Trillo (fraternidad) 11 septiembre, 2022
  • Ordenación Sacerdotal Jesús Pérez (1969) 14 septiembre, 2022

Campamento «Olimpiadas del saber»

Del lunes 4 al viernes 8 de julio se realizó el campamento llamado Olimpiadas del saber, en la cual participaron niños del barrio La Puya, donde funciona nuestro Centro Cultural Calasanz. El último día la actividad se realizó en el Jardín Botánico de Santo Domingo. Agradecemos el apoyo del grupo de Monitores de Calasanz Nos Une y de Melissa Báez, joven que lideró el campamento juntamente con otros compañeros.

Paso a Fraternidad Escolapia y Opción definitiva

La Fraternidad Escolapia celebró con gran alegría los pasos de nuestras hermanas de Barquisimeto: Fanny Lucena y Omaira Ramírez dieron el «SÍ» a la vida Opción Definitiva a la Fraternidad; a su vez nuestra querida Zulay Mendoza dió su primer paso en nuestra Fraternidad.

Unimos nuestros corazones y oración porque sean testigos fieles de esa verdad que nos conquista y nos llama a servir a quienes más lo necesitan

Profundizar en nuestra espiritualidad escolapia – Salutatio Patris Generalis

Esta es la formulación elegida por nuestro Capítulo General para expresar la primera de las Claves de Vida de la Orden, encuadrada en el así llamado núcleo configurador de la “centralidad de Jesucristo en nuestra vida y misión”.  Son dos las opciones que se nos proponen para la adecuad vivencia de este núcleo: la espiritualidad y la vida comunitaria. Sobre esta segunda escribí el pasado mes; ahora me he decidido a escribiros sobre la primera.

Mi pretensión es muy simple: ofreceros algunos comentarios sencillos sobre algunas de las propuestas y criterios desde los que nuestro documento capitular presenta el reto de profundizar en nuestra espiritualidad escolapia. Vamos allá.

Quiero comenzar destacando que la “profundización en nuestra espiritualidad” es la primera de las Claves de Vida desde las que nuestro Capítulo General definió el “núcleo configurador” del camino que estamos llamados a recorrer en este sexenio y, sin duda, mucho más allá de los límites temporales desde los que un Capítulo General ilumina la vida y la misión de la Orden. No creo que este hecho -la primacía- sea algo insignificante. Por el contrario, lleva consigo un mensaje y marca un camino.

Por eso es bueno empezar por decir algo que, no por repetido, deja de tener su importancia: la espiritualidad cristiana consiste en vivir según el Espíritu, siguiendo los pasos de Jesús. Esta es la definición más breve y concreta que podemos dar de este apasionante desafío. La espiritualidad es un camino de seguimiento del Señor, que se expresa y se vive en el discipulado, como una dinámica vital que nos ayuda a vivir desde Dios y nos abre a obrar en apertura y escucha del Espíritu.

La espiritualidad calasancia radica en el modo en el que nuestro fundador encarnó y asumió ese camino de seguimiento: caminar desde el profundo deseo y aspiración de configurarse con Cristo. La espiritualidad escolapia procede de esa espiritualidad de Calasanz, enriquecida con las diversas respuestas y experiencias que como Orden hemos ido dando a lo largo de los siglos y por los descubrimientos que han ido configurando lo que somos y estamos llamados a vivir, tal y como se expresa en nuestras Constituciones.

Vivimos en un mundo en el que la pérdida de sentido de Dios y el estrechamiento de los horizontes de la humanidad dificultan mucho la comprensión y la vivencia de “lo espiritual” en tantas personas, también entre aquellas que viven y crecen entre nosotros. No está de más que nosotros pensemos si, a pesar de nuestra identidad y de nuestra consagración -quienes somos religiosos- o a pesar de nuestras opciones de vida cristiana y escolapia, necesitamos replantarnos este apasionante reto. Este es el objetivo que nos plantea el Capítulo.

Recuerdo un párrafo del muy conocido libro de Karl Rahner “Cambio estructural en la Iglesia”. El libro tiene 50 años. Pero dice cosas como esta: “Necesitamos una Iglesia de espiritualidad auténtica. Tenemos el riesgo de ser, en el terreno de lo espiritual, hasta un extremo tremendo, una Iglesia sin vida, en la que predomina el ritualismo, el legalismo, la burocracia y un “seguir tirando” con una resignación y un tedio cada vez mayores por los carriles habituales de una mediocridad espiritual”. [1] La vivencia y el cuidado de la espiritualidad es una necesidad de Vida con mayúsculas. Por eso creo que nuestro Capítulo nos desafía certeramente cuando nos llama a “profundizar” en esta dimensión. Una experiencia superficial, descuidada o poco consistente de nuestra espiritualidad agosta y marchita nuestro tesoro e impide que podamos ofrecer a nuestros alumnos y a nuestros jóvenes lo que más necesitan.

Entremos en el contenido del documento y de las Líneas de Avance que nos ofrece. Creo que todo el texto es muy significativo.

1-En primer lugar, se proponen ocho criterios desde los que somos llamados a plantear nuestra espiritualidad. Hay que leerlos con detenimiento, porque indican caminos muy concretos, expresados desde un lenguaje activo y provocador. Hablamos de cultivar, de caminar, de vivir desde proyectos, de sinodalidad, de compartir, de profetizar, de comunión, de ecología integral.

En definitiva, estas son las llamadas que recibimos: vivir la espiritualidad como camino de santidad; cultivar nuestro espíritu de oración; sinodalidad y construcción de comunión y solidaridad; proyectos y opciones que respondan a lo que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan de nosotros; compartir nuestro tesoro con la Fraternidad y con las personas que caminan con nosotros; asumir la llamada a ser profetas; vivir desde una ecología integral.

Creo que son criterios ricos, actuales y propositivos, y expresan el deseo-y la opción- de la Orden de escuchar el sentir de la Iglesia y, sobre todo, de los jóvenes.

2-En segundo lugar, el documento nos presenta la opción central de Calasanz, desde la que nuestro santo padre configuró y vivió su espiritualidad: la kenosis. El documento nos refiere a esta experiencia centralmente calasancia. Nos basta con relacionar dos conocidos textos de Calasanz para comprenderlo. “Es un buen principio de la vida espiritual el del propio conocimiento y miseria en la que todos nacemos y también de la ingratitud con que después de tantos beneficios hemos correspondido a Dios”. [2]

Veamos el camino que propone para conseguirlo: “La strada o vía más breve y más fácil para ser exaltado al propio conocimiento y desde él a los atributos de la misericordia, prudencia e infinita paciencia y bondad de Dios es el abajarse a dar luz a los niños, y en particular a los que son como desamparados de todos, ya que por ser oficio a los ojos de todos tan bajo y tan vil, pocos quieren abajarse a él, y suele Dios dar ciento por uno, sobre todo si haciéndolo bien, tuviese persecuciones o tribulaciones en las cuales, si se toman con paciencia de la mano de Dios, se halla el céntuplo de espíritu”[3].

Pienso que es muy significativo que el Capítulo General nos recuerde que la actitud de fondo desde la que podemos profundizar en nuestra espiritualidad es la kenosis, el abajamiento, a imitación del único Maestro.

3-En tercer lugar, nuestro documento destaca algunas de las notas de nuestra espiritualidad que quizá son más necesarias en el mundo de hoy. Este es un bello ejercicio de discernimiento comunitario: ¿Cuáles son las claves de nuestra espiritualidad que hoy son más necesarias y, por lo tanto, más hemos de cuidar y profundizar? ¿Por qué el 48º Capítulo General destaca estas claves, cada una de ellas? Son estas: espiritualidad cristo-céntrica, dócil al Espíritu, atenta a la Palabra, provocadora de servicio, buscadora de comunión, sacramental, mariana, eclesial, orante, conectada con la misión y encarnada en la vida, cultivadora de las virtudes pedagógicas calasancias, dinámica y sustentadora de la misión.

Sería un buen ejercicio comunitario pensar cada una de estas características y tratar de reflexionar, en común, sobre lo que supone para nuestra vida y nuestra comunidad el reto de profundizar en cada una de estas características. No son teóricas, sino provocadoras de nuevas respuestas.

4-Finalmente, el documento capitular propone algunas “Líneas de Acción”. Voy a comentar solamente las tres primeras, aunque no hay duda de que las siete que vienen propuestas tienen una notable carga de renovación.

  1. Cultivar el acompañamiento espiritual. Pienso que la propuesta de vivir espiritualmente acompañados (de modo personal y comunitario) resonó con fuerza en el aula capitular. Es interesante notar los frutos que el Capítulo dice que podemos recibir si así vivimos: “una mejor comprensión de la voluntad de Dios en la propia vida y un mejor conocimiento de nosotros mismos”. No hay duda de que estamos ante una “vía de crecimiento espiritual” que sería muy importante que nuestros capítulos demarcacionales reflexionaran y potenciaran.
  2. Trabajar procesos que enriquezcan nuestra oración personal y comunitaria. El Capítulo afirma que tenemos que cuidar y enriquecer nuestra oración, y que esto supone trabajar aquellos procesos que lo hagan posible. Destaco algunos: el aprendizaje de la meditación, la lectio divina, el cuidado de la celebración eucarística comunitaria, el proyecto personal de vida espiritual, la atención a las devociones que más nos ayudan, los retiros comunitarios, las dinámicas de ejercicios espirituales, la dirección espiritual, etc.
  3. Potenciar nuestra espiritualidad desde el encuentro con los niños y jóvenes, preferentemente pobres. Nuestra espiritualidad se fortalece desde los niños y jóvenes, como le ocurrió a Calasanz. Nuestro fundador ofreció a los niños y jóvenes una manera original y nueva de comprender una de las mayores novedades del anuncio evangélico, que no es otra que la experiencia de que Dios nos ama. Calasanz ofrece a los niños la experiencia de sentirse amados por Dios. A veces no nos damos cuenta de la hondura y de la radicalidad de esta experiencia, profundamente espiritual. El escolapio que se aleja de los niños y jóvenes pierde el contacto con la fuente que asegura su vitalidad. El “alejamiento” es también algo espiritual. Puede haber escolapios que estén todo el día en la misión con los niños, pero espiritualmente lejos de ellos, y escolapios en otros quehaceres no directamente relacionados con el contacto frecuente con los niños y jóvenes, pero profundamente cercanos a ellos y alimentados por este inagotable manantial de vida que emerge de aquellos por quienes Calasanz fundó las Escuelas Pías.

Me gustaría terminar esta carta fraterna con una invitación bien concreta: que en todas nuestras comunidades dediquemos un tiempo a compartir los retos que nos propone esta primera Clave de Vida de la Orden: la espiritualidad escolapia. Estoy seguro de que encontraremos nuevas preguntas y nuevos caminos de seguimiento y fidelidad.

Recibid un abrazo fraterno.

Pedro Aguado Sch.P.

Padre General

[1] Rahner, Karl. “Cambio estructural en la Iglesia”, Ed. Cristiandad, Madrid 1974, pág. 102

[2] San José de Calasanz. Opera Omnia, tomo III, página 328, documento 1339.

[3] San José de Calasanz. Opera Omnia, tomo III, página 235, documento 1236.

La Pedagogía de los cuidados. Jornada de Reflexión de la Provincia de Centroamérica y Caribe

Marirrosa Carrera Rivas. Directora Colegio Calasanz Caracas (Venezuela)

Ir creando una Pedagogía de los cuidados supone que en la educación ajustemos el enfoque, se trata de poner la Vida en el centro de todo nuestro quehacer, atendiendo al cuidado de las personas, del ambiente, atendiendo el cuidado de nuestras Obras. Esto supone organizar los procesos educativos de modo que se garantice esta centralidad de la Vida: el currículo, las metodologías, la organización escolar, los sistemas educativos… y en general todos los elementos pedagógicos, deben atender de forma prioritaria a la sostenibilidad de la Vida. Supone que en los muchos casos en que la Vida entre en conflicto, en los casos en que la Vida se vea amenazada; se le dé prioridad absoluta a la Vida.

Del 18 de mayo hasta el 15 de junio, se desarrolló la Jornada de Reflexión de la Provincia sobre la Pedagogía de los cuidados. Estructurada en cinco encuentros, cada uno a través de Zoom, dirigida especialmente a los Equipos Directivos, el personal Docente y Colaboradores que están al frente de algún proyecto en cada Presencia.

 Se realizaron cuatro ponencias. La primera estuvo a cargo del P. Mauricio Valdivia, trató el tema del Cuidado de la Gestión Escolar. La segunda, sobre el Cuidado de la Vocación Educadora y la Vida Espiritual, fue desarrollada por el P. José Luis Colmenarez. El tema de la tercera ponencia fue el Cuidado de Niños, Niñas y Adolescentes, desarrollado por el P. Willians Costa. Y en la cuarta ponencia, el P. Javier Alonso presentó el Cuidado de la Comunidad Cristiana Escolapia. El quinto encuentro estuvo dedicado a la presentación de experiencias significativas, que se están desarrollando en la Provincia y están relacionadas con los temas tratados en cada ponencia.

El P. Provincial, Juan Alfonso Serra, dio las palabras de apertura destacando la importancia que tiene para la Orden y para la Provincia el cuidado de la vida de las personas y de nuestras obras para hacerlas cada vez más sostenibles. Desde el primer encuentro hasta el último, se pudo disfrutar de un nutritivo intercambio de reflexiones sobre la pedagogía del cuidado en la Escuela Pía. El P. Mauricio puntualizó el cuidado de las personas sin caer en la sobreprotección. Es una prioridad cuidar el contexto, agudizando la mirada, para asumir los retos que nos permitan hallar las nuevas formas de hacer escuela. Cuidar los recursos, el trabajo en red, la formación del equipo directivo. Cuidar la integridad del Director, el optimismo, el acompañamiento y la evaluación continua.

Junto con el P. José Luis pudimos reflexionar acerca del cuidado de la vocación, esto implica revisarse desde el interior, el educador escolapio es más que un docente de una asignatura, es educador de humanidad, maestro de corazón, maestro de la vida. Si no nos cuidamos, no podremos cuidar a los demás. Nuestras Presencias deben constituirse en escenarios seguros para el trabajo, deben reunir condiciones de bienestar y calidad de vida para ejercer la tarea de educar.

El P. Willians presentó el tema del cuidado de los niños, niñas y adolescentes desde la línea preventiva de Calasanz. Retoma el Manual de Prevención de la Provincia, nos recuerda la importancia de contar con este documento en cada una de nuestras Presencias Escolapias, para construir el propio, mediante un trabajo de equipo integrando a todas las plataformas de misión y sujetos escolapios, partiendo de las realidades de cada lugar.

El cuidado de niños, niñas y adolescentes es formar integralmente desde la más tierna infancia, así como lo hizo Calasanz, creando un ambiente sano y seguro para todos, promoviendo los derechos y valores para prevenir el abuso. En este regreso a la presencialidad es primordial no dar nada por hecho, empezar desde cero involucrando a todos los integrantes de la Presencia en la tarea de cuidar a quienes son el centro de la Misión Escolapia, nuestros estudiantes.

El P. Javier Alonso, presentó una disertación estructurada en cuatro partes, en cada una planteó una tesis con su demostración. Partiendo de la llamada que se convierte en pasión, la que mueve a Calasanz a meterse en “Un buen lío”. Desde los primeros pasos, ya Calasanz tenía claro la importancia de la Comunidad Cristiana como garante y sujeto de la Misión. Nos invita a hacernos conscientes de la importancia estratégica que tiene el cuidado de la Comunidad Cristiana Escolapia, nos deja el desafío de incorporarlo en los Proyectos Educativos. Cuidar la Eucaristía con dedicación, esperanza y alegría, para que éste sea el momento de encuentro para vivir nuestra fe y generar vida.

La conformación de la Escuela Pía es la propuesta de la reforma de la Sociedad pasando antes por la Reforma de la Iglesia. Educar para el buen vivir, con finalidades bien definidas, formar buenas personas con disciplina y buen trato, para el feliz transcurso de su vida. La Escuela que creó Calasanz es la que hoy entendemos como una escuela Integral a pleno tiempo. En esta escuela, la Comunidad Cristiana es el corazón. Debe ser una comunidad viva y visible. Debemos preguntarnos ¿Cómo asegurar la identidad cristiana de la escuela? y responder con acciones concretas que generen procesos. Es necesario hacer el camino para la construcción de la Comunidad Cristiana en cada una de nuestras Presencias. Es esencial un Proyecto Pastoral, un responsable y el referente eclesial.

En el quinto encuentro de esta jornada, Rubén García de Fundación Solidaridad Calasanz (Solca), nos presentó el Proyecto de Apoyo Escolar que se está desarrollando en el Centro Cultural Calasanz de La Romana (República Dominicana), dando a conocer la Fundación Solca, las ventajas de la Educación No Formal, un poco de la Historia en La Romana. Dentro del proyecto educativo general, destacó el Proyecto de Apoyo Escolar, éste va más allá de solo hacer tareas, busca mantener líneas de trabajo con programas como “Marco me enseña” y Festival “Cazadores de Estrellas”, mejorar la integración de las familias, el acompañamiento docente, dinamizar la lectura y fomentar las artes plásticas y musicales.

A través del P. Javier Alonso, conocimos la experiencia de la Comunidad Cristiana Escolapia en Carora. Es una comunidad fecunda y en crecimiento. En la Presencia de Carora la Parroquia y el Colegio guardan una estrecha relación. Para crecer en comunidad es necesario impulsar el Movimiento Calasanz, cuidar el calendario escolapio en liturgia, cuidar los equipos de Misión, los procesos pastorales y profundizar en la vocación escolapia. El P. Javier Alonso exaltó la excelente labor realizada por quienes le antecedieron en la conformación de la Comunidad Cristiana Escolapia en Carora.

El P. Rodolfo Robert, nos presentó la situación extrema vivida por los colaboradores en Veracruz (México) en pre-pandemia, en pandemia y post pandemia. Nos invita a tener muy clara la mirada, lo más importante debe ser el bienestar de los colaboradores, el personal es el patrimonio humano. Es necesario sembrar, acompañar, abrir horizonte. Cuidar la Verdad y cuidar a los Cooperadores de la Verdad. Cuidar a los colaboradores es dar dignidad a todas las voces.

Y la Profesora Marirrosa Carrera, dio su testimonio de la gestión de un colegio subsidiado, en medio de las situaciones extremas que toca vivir en Venezuela. Cada Colegio, cada Presencia, es su gente, personas que entregan su vida para hacer realidad la vocación docente. La gestión escolar de los colegios subsidiados en Venezuela es hacer que las cosas sucedan al estilo de Calasanz. Para esto es necesario cuidar a las personas, los procesos pedagógicos y pastorales, cuidar las instalaciones y los recursos, cuidar la convivencia escolar. Los equipos de gestión cada día hacen lo imposible para mantener los colegios abiertos, en funcionamiento conservando los criterios de la calidad calasancia. Cada día hacen que suceda la paz, la solidaridad y la Misión; caminando juntos con un mismo sentido.

Esta jornada de reflexión nace de una inquietud e iniciativa del Equipo de Pedagogía de Venezuela y el Secretariado de Pedagogía de la Provincia. Fue organizada por una comisión conformada por los PP. Mauricio Valdivia y Oscar García, y las Profesoras Marirrosa Carrera, Ruth Gutiérrez y Karina Miliante. En este momento de post Pandemia, en el que regresamos a la presencialidad, nos estamos reencontrando y reconociendo, es el momento de seguir cultivando la mirada de Calasanz, hacia sí y hacia el otro, aprender y crecer en comunidad fortaleciendo la identidad escolapia.

Esta Jornada de reflexión es una llamada a caminar juntos en el cuidado del amor, para aprender a transformar y crear un mundo mejor.

Esta jornada de reflexión nos deja la propuesta y la invitación a continuar en la construcción de una Pedagogía de los cuidados en las Escuelas Pías de todas las latitudes.

José Miguel en su Ordenación de Diácono

Este domingo 19 de junio de 2022 con gran alegría nuestra Demarcación celebró en San José de Costa Rica la Ordenación Diaconal de nuestro hermano Jolsé MIguel Suleiman, por imposición de manos de Mons. Vittorino Girardi, Obispo emérito de Tilarán.

Con una sencilla ceremonia en la Capilla de Colegio Calasanz, y en compañía de religiosos, sacerdotes, Misión Compartida, Movimiento Calasanz, amigos, alumnos y exalumnos de la presencia de Costa Rica. El Diácono José Miguel, agradeció de corazón a todos los asistentes por acompañarlo en este momento importante, por la compañia en el andar en las Escuelas Pías

Oremos para que José Miguel se mantenga fiel a su ministerio, al servicio de la Escuela Pía y la Iglesia, a trabajar por nuestro tesoro, y que el Señor le dé la gracia de continuar apasionado por Cristo Jesús.

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