Escuelas Pías Centroamérica y Caribe

Próximos eventos

  • Capítulo General 20 enero, 2022 – 11 febrero, 2022 Casa Lago de Guadalupe de la Conferencia Episcopal de México, Cuautitlán Izcalli (México).
  • DÍA CALASANCIO 25 enero, 2022
  • Día de acción de gracias por la vocación escolapia 31 enero, 2022
  • Cumpleaños Zaida Pereira (F) (1982) 31 enero, 2022 a las 20:00 – 21:00
  • Cumpleaños José Robles (F) (1969) 7 febrero, 2022
  • Cumpleaños Deyanira Freitez (F) (1987) 10 febrero, 2022
  • Cumpleaños Ricardo Alberto Sola 10 febrero, 2022
  • Ordenación Sacerdotal Mauricio Valdivia (2006) 11 febrero, 2022
  • Oración por la presencia de Barquisimeto 13 febrero, 2022
  • Cumpleaños Mauricio Valdivia 13 febrero, 2022

¡Feliz Navidad!

Queridos hermanos y hermanas:


«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14)


Jesús nació en un establo, pero envuelto en el amor de la Virgen María y San José. Al nacer en la carne, el Hijo de Dios consagró el amor familiar. Nuestro pensamiento se dirige en este momento a las familias: a las que no pueden reunirse hoy, así como a las que se ven obligadas a quedarse en casa. Que la Navidad sea para todos una oportunidad para redescubrir la familia como cuna de vida y de fe; un lugar de amor que acoge, de diálogo, de perdón, de solidaridad fraterna y de alegría compartida, fuente de paz para toda la humanidad.


A todos, ¡Feliz Navidad!

Ser Escolapio de Javier Negro

  • Nombre: JAVIER NEGRO MARCO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
  • Edad: 73 años
  • Lugar de nacimiento: BELLO (Teruel – España)
  • Presencia escolapia donde vive: Logroño (La Rioja/E)

Queridos amigos escolapios de Centroamérica y Caribe; me siento muy unido a vosotros y gracias por preguntarme, que siempre me hace bien

  • Ser escolapio en África, ¿Qué ha significado en su experiencia vocacional y religiosa?

Ser Escolapio en África ha significado en mí una alegría grande y una consolidación en el fundamento de mi vocación escolapia sobre todo por vivir con, entre y para los más pobres y los niños/as y adolescente y jóvenes y familias más pobres de la tierra, especialmente con los niños de la calle en Kinshasa, en Yaoundé y en Kikonka. Muchas veces imaginaba, sobre todo en Congo RD, a Calasanz viviendo en el “Trastevere”, no romano sino mundial, y, como él, confirmarme en mi vocación. Cuántas veces recordaba sus palabras: “definitivamente he encontrado aquí el modo de ser fiel a mi vocación”. Y me siento muy agradecido a la Escuela Pía por haberme dado este regalo de vivir con los más pobres, según nuestra Misión los niños/as y adolescente más pobres. “Son mis y tus hijos y hermanos, Javier” me dice Jesús y Calasanz; acógelos abrázalos… y déjate abrazar por ellos.

  • Con su paso por África, y ahora en España: ¿Qué novedades vocacionales descubrió o sigue descubriendo en su proceso de vida?

En mi proceso de vida, pues novedades…. la principal es la fidelidad a la llamada de Jesús, quien, tanto en mi como respuesta a su llamada el día mi Profesión Solemne en la Escuela Pías, como el día de mi Ordenación Sacerdotal, al imponerme sus manos el Obispo sobre mi cabeza, me transmitió su Espíritu que sentí vibrar muy adentro; y que sigue vibrando, que gime dentro de mí, está vivo, y unas veces me da fuerzas y ánimos, y otras me señala mis debilidades y apegos a mis criterios, sin juzgarme y siempre amándome tiernamente… y así voy descubriendo estas 3  actitudes que voy incorporando día a día en mi ser y actuar: disponibilidad – servicialidad y en salida al encuentro con los más pobres. He vivido claramente la presencia del pobre, tanto en África como en España que el pobre es el SACRAMENTO por excelencia de Dios y de Jesús en mi vida; y si “me faltan” salgo a su encuentro. Cuántas veces miraba a Jean, o Prince, o Cris (niños de la calle de Kinshasa que vivían con nosotros) y me decía: Gracias Padre porque en ellos me regalas Vida y sentido a mi existencia como escolapio.

  • ¿Qué le diría a los jóvenes vocacionales y juniores escolapios?

Pues os digo que es un gozo vivir el carisma y la Misión escolapia; y vivirla en comunidad; siempre he tenido sed y hambre de comunidad, de fraternidad.  No somos de una ONG ni francotiradores; la espiritualidad, la vida fraterna y la Misión, son las tres realidades que van entrelazadas de forma sistémica en nosotros. Que vuestra interioridad esté siempre viva, que la compartáis y que os afirméis fuertemente en un diálogo con el Espíritu, quien nos dice, como le dijo a Calasanz; “mira…” darte cuenta de la realidad, yo te envío… Y que en la vida seáis siempre “generosos”. Dios no actúa con corazones ruines y egoístas; sí con los de corazón limpio y alegre.

Junior Caldera, Diácono para la Iglesia y las Escuelas Pías

Ayer 11 de diciembre en la Basílica de Santa Rosa de Lima en la población de Santa Rosa en la periferia de Barquisimeto, hogar de la Divina Pastora, patrona sentimental de la ciudad, se celebró la Eucaristía para otorgar el Ministerio del Diaconado a nuestro hermano escolapio JUNIOR ADALBERTO CALDERA RAMÍREZ de manos de Mons. Carlos Curiel, Escolapio y Obispo de Carora, rodeado de sus hermanos religiosos, fraternidad, familiares y amigos de Barquisimeto, Valencia y Maracaibo.
Damos gracias a Dios y a San José de Calasanz por su vocación y rogamos porque por siempre le sea fiel «para la Gloria de Dios y utilidad del prójimo»

Un nuevo Año Vocacional Escolapio

A lo largo del próximo año 2022 vamos a vivir un nuevo Año Vocacional Escolapio. Ha sido convocado por la Congregación General en el marco de la celebración del 400º aniversario de la constitución de las Escuelas Pías como Orden religiosa de votos solemnes y de la aprobación de las Constituciones escritas por San José de Calasanz. Estos aniversarios marcan la consolidación de la vocación religiosa y sacerdotal escolapia y expresan profundamente su valor y su significatividad, acrisolada por tantos años de historia. Pienso que dedicar un año a profundizar en nuestra vocación y a encontrar nuevos modos de sembrarla, promoverla, acogerla y acompañarla es algo muy valioso y necesario. Como todo lo que hacemos, este Año Vocacional lo queremos vivir en profundo compromiso con nuestra Misión. Somos para ella y convocamos para ella.

Hace diez años (en 2012) también celebramos un Año Vocacional. Como el actual, también aquél lo convocamos y vivimos inspirados en la figura de Glicerio Landriani. Renovamos hoy nuestra acción de gracias a Dios por la venerable figura de este joven escolapio, y como entonces, seguimos orando para que su santidad y ejemplo de vida puedan ser finalmente reconocidas por la Iglesia. Que Glicerio Landriani, patrono del Movimiento Calasanz, siga inspirando todo lo que podamos vivir en este Año Vocacional. No dejéis de visitar la página web que hemos abierto como aporte a su proceso de canonización.

Decía que hace diez años celebramos otro Año Vocacional. Los frutos que se nos concedieron en ese año no fueron pocos, y tuvieron que ver con muchas decisiones relativas a los equipos vocacionales, a los proyectos de Pastoral Vocacional, a la elaboración de materiales, al crecimiento en nuestra conciencia de que la Pastoral Vocacional a la Vida Religiosa Escolapia es una tarea esencial y prioritaria para todos cuantos formamos parte de las Escuelas Pías. No hemos convocado este Año Vocacional con los mismos objetivos que nos planteamos hace diez años porque, gracias a Dios, no estamos en la misma situación. Hemos caminado bastante. Sigue siendo válido el objetivo que nos propusimos, y que se podía sintetizar como un “hacer las cosas mejor”, pero creo que en este momento de nuestro proceso debemos saber dar nombre a nuevas metas y desafíos. Quisiera proponeros algunos, siempre de modo sintético, porque cada uno de ellos daría para una carta específica, y algunos para un libro. Vamos allá.

1. Una espiritualidad de “construcción de la Orden”. Me lo habéis oído muchas veces, pero quiero seguir insistiendo, porque pienso que estamos ante un tema central. Las Escuelas Pías no son un fin en sí mismas; son un instrumento del Reino. Pero un instrumento muy valioso. En ocasiones se nos olvida que trabajar por la construcción de la Orden, y hacerlo en este aspecto tan esencial como el de la incorporación de nuevos jóvenes que quieran dar su vida como religiosos y sacerdotes escolapios, es una manera formidable de hacer que las Escuelas Pías puedan seguir ofreciendo su aportación al impulso del Reino de Dios.

No basta con dar la vida por la Misión. Hay que construir la Orden. Si Calasanz “sólo” hubiera dado su vida por la Misión, no estaríamos aquí ninguno de nosotros. Calasanz se entregó a la Misión y construyó la Orden, porque comprendió que era fundamental para la misión que asumió como vocación. Creo que estamos ante un reto espiritual, un desafío que tiene que ver con nuestro modo de comprender nuestra vocación. Sacar todas las consecuencias de esta manera de pensar se convierte un riquísimo camino de discernimiento y de enriquecimiento de nuestro modo de vivir, de trabajar y de decidir. Hemos de hacer que esta “espiritualidad de construcción de Escuelas Pías” impregne todas las facetas de nuestra vida. Y hemos de hacerlo por razones misioneras, porque no hay nada más apostólico que convocar a ser apóstoles.

2. Pluralidad y Prioridad. Estamos bendecidos por el precioso don de la pluralidad vocacional escolapia. Han ido naciendo modos diversos de “vivir lo escolapio”, todos ellos valiosos, todos ellos necesarios, todos ellos complementarios. Poco a poco vamos dando nombre a estas vocaciones, y las vamos consolidando con el esfuerzo fiel y creativo de quienes las viven. Damos gracias a Dios no sólo por la diversidad, sino también por la calidad y significatividad de estas nuevas vocaciones, llamadas a enriquecer el don carismático de Calasanz. Pero la diversidad no está reñida con la claridad de que hay una vocación específica que debe ser propuesta, trabajada y comprendida como una prioridad. La vocación religiosa escolapia se basa en la preciosa intuición de “darlo todo”. Todo. Es una respuesta de totalidad. No es mejor ni peor que otras respuestas. Todas son necesarias. Pero la base está en el deseo de totalidad. Sólo hay un amor, sólo hay un centro, sólo hay un deseo. Y eso está en el núcleo de la vida consagrada y, sin duda, en el alma de cada uno de los jóvenes que se plantean la vocación religiosa escolapia.

Deseo repetir algo que ya dije en otra carta fraterna: Dios llama a cada uno desde vocaciones diferentes. Y cada una es plenamente valiosa, porque es la que Dios ha inspirado en su alma. Pero son diferentes. Y la vida religiosa siempre ha tenido, tiene y tendrá un plus, que está en su raíz: dar toda la vida sin reservarme nada para mí; amar totalmente a Cristo y la misión, sin otros amores maravillosos, buenos y santos; confiar plenamente, sin buscar ser el dueño de tu propia vida; buscar vivir libre para la misión, sin más ataduras que tu propia vocación y sus consecuencias. La decisión vocacional sobre el seguimiento de Cristo no es el resultado de una elección en el “shopping” de alternativas vocacionales, todas ellas diversamente iguales y expuestas en el escaparate a modo de una lista de “opciones para elegir”, sino el resultado de una experiencia honesta de búsqueda del querer de Dios para tu propia vida, sin miedo a encontrar en el fondo de tu alma que Dios te está pidiendo “todo”.

3. Ahondar en la dinámica vocacional del Movimiento Calasanz. El Movimiento Calasanz es uno de los tesoros de la Orden. En su seno viven y crecen nuestros niños y jóvenes, en un formidable proceso comunitario, formativo y misionero. Tenemos que seguir reflexionando sobre el impulso de la dimensión vocacional de este proceso pastoral. Es cierto que el proceso, en sí mismo, busca que cada uno de los jóvenes que lo viven encuentre su vocación cristiana. Eso está claro y creo que bien comprendido. Pero creo que el Movimiento Calasanz tiene dentro de sí muchas más potencialidades que descubrir, que tienen que ver con el proceso de discernimiento vocacional de nuestros jóvenes. Propongo al equipo coordinador del Movimiento Calasanz, y a los equipos provinciales y locales, que abran una nueva página en el proyecto que animan, enfocada al impulso de lo vocacional.

4. Espacios privilegiados de búsqueda vocacional. Todo el trabajo educativo y pastoral que hacemos es vocacional. Pero creo que hay algunos espacios que son especialmente privilegiados para que el corazón generoso de un joven se encuentre de modo significativo con la llamada de Dios. Me gustaría sugerir sólo tres, a modo de ejemplo: la experiencia con los pobres, la oportunidad de espacios intensos de oración y la alegría de la comunidad. Creo que nuestros jóvenes necesitan vivir estas tres claves de vida cristiana en su búsqueda vocacional. Tener la experiencia de trabajar en situaciones de pobreza y marginalidad, recibiendo de las personas con las que te encuentras tantas preguntas y tantas miradas; tener la oportunidad de unos ejercicios espirituales en los que puedas orar con intensidad y paz, dejando a Dios entrar en tu vida, tantas veces ocupada por muchas otras preocupaciones; sentir la acogida y escucha de la comunidad escolapia, compartiendo con los escolapios su alegría, su vida y sus sueños, y hacer todo esto de modo acompañado y progresivo, son “oportunidades de Dios”. Dios se manifiesta libremente, pero normalmente no lo hace en una vida dispersa o lineal. La pregunta por la totalidad surgirá de experiencias de totalidad. La pregunta por la vida religiosa podrá brotar de experiencias de misión, de consagración y de comunión. Por esto propongo estos tres espacios privilegiados de llamada vocacional.

5. Propuestas de “quiebre vocacional”. En esta línea, me atrevo a proponer que reflexionemos sobre la posibilidad de proponer a los jóvenes “opciones de quiebre vocacional”. Obviamente, estoy pensando en aquellos jóvenes que manifiestan verdadero interés y apertura vocacional, aunque no tengan clara la manera concreta en la que se sienten llamados a vivirla. Proponer experiencias que rompan la linealidad y la igualdad de propuestas para todos se me antoja como algo que tenemos que saber plantear. Y hacerlo en las tres direcciones señaladas en el párrafo anterior o en otras que consideremos valiosas.

6. Parroquias Escolapias y Cultura Vocacional. Estamos en pleno proceso de puesta en marcha de la Red de Parroquias Escolapias. Estoy muy satisfecho con el camino que estamos recorriendo, que ya ha realizado la primera asamblea general de todos los miembros de esta “red de parroquias”. Sé que, poco a poco, se irán incorporando nuevas parroquias a esta red fraterna y misionera que busca dotar a nuestras parroquias de una mayor identidad calasancia. Pues bien, quisiera proponer a los miembros de esta Red que opten por trabajar a fondo la Cultura Vocacional en el seno de sus parroquias y en la propia red. Creo que este campo está todavía muy inexplorado en muchas de nuestras parroquias, y será muy bueno trabajar sobre él.

7. Ampliar nuestra presencia eclesial. Somos una Orden muy plural, y esto es bueno. Hay realidades diversas entre nosotros en el tema de cómo somos conocidos en la Iglesia y en la sociedad. Pero creo que podemos decir que necesitamos estar más presentes en diversas realidades eclesiales de nuestros países, y que cuando esto funciona bien siempre aparecen jóvenes que se sienten interpelados por una vocación como la nuestra. Es importante que las Iglesias particulares trabajen por la generación de vocaciones como la escolapia, y sólo lo harán si nosotros lo impulsamos y lo provocamos de modos diversos. No es ajeno a este desafío nuestro contacto con parroquias y movimientos juveniles, nuestra presencia en ámbitos universitarios o nuestra participación valiosa y significativa en las redes sociales.

8. Discernir y detectar los giros que debemos dar a nuestros proyectos. Todas las Provincias tienen un Proyecto de Pastoral Vocacional. Creo que este es uno de los frutos más valiosos del Año Vocacional de 2012. Pero sigue siendo necesario trabajar sobre estos proyectos. Necesitamos seguir reflexionando sobre los “giros” que podemos y debemos dar a nuestras planificaciones, materiales y actividades, por muy consolidadas que estén. Mantengamos el dinamismo de revisión y enriquecimiento de nuestros planes y proyectos, y compartamos los nuevos pasos que demos con el equipo de la Orden encargado de la Pastoral Vocacional.

9. Saber acompañar la decisión final de los jóvenes que viven el acompañamiento vocacional. Los responsables de Pastoral Vocacional conocen bien esta experiencia. Jóvenes que han vivido con interés y constancia el proceso de acompañamiento vocacional, cuando llega el momento de la decisión final y de dar el paso a iniciar el proceso formativo en nuestras casas, se echan atrás y no dan el paso. En ocasiones por presiones familiares o del contexto en el que viven, o por dificultades que pueden ser acompañadas, tenemos jóvenes que “al final no entraron”. Posiblemente siempre va a ocurrir esto, pero podemos y debemos plantearnos cómo acompañar estos momentos finales y -también- cómo saber esperar de modo disponible y acompañado un replanteamiento vocacional de un joven que en su momento no dio el paso, pero nunca lo descartó del todo.

10. Oración por las vocaciones. Nuestras comunidades oran por las vocaciones escolapias. Esto es claro y bueno. Lo valoro y lo admiro. Pero hay pasos que todavía no hemos dado, como, por ejemplo, la oración por las vocaciones escolapias pública, comunitaria y frecuente en todos los ámbitos de nuestra vida y misión. Hemos de orar por las vocaciones con los niños, con los jóvenes, con las familias, con los educadores, con los muchachos del Movimiento Calasanz. Hemos de trabajar para que la conciencia de que nuestros niños y jóvenes necesitan escolapios sea cada vez más clara y madura. Creo que este puede y debe ser también un buen fruto del nuevo año vocacional.
Me quedo aquí, con estas diez aportaciones. Pero no quiero terminar sin invitaros a continuar la reflexión, y a dotar a este Año Vocacional de toda la riqueza que podamos ofrecer y todo el esfuerzo compartido que podamos realizar. Nunca olvidemos que la mies es abundante y los braceros pocos; roguemos al dueño de la mies que envié obreros a su mies.

Recibid un abrazo fraterno.

Pedro Aguado Sch.P.
Padre General

Ser Escolapio: P. Federico Calcáneo

Ser escolapio es un apartado donde los religiosos y laicos que siente el “Nosotros, escolapios, religiosos y laicos, nos sentimos «cooperadores de la verdad», como San José de Calasanz y enviados por Cristo y la Iglesia a evangelizar educando”, experimentan estas palabras desde las entrañas, y lo van viviendo desde ser religioso, o ser laico: dos vocaciones, una misión.

Para esta primera cita, compartiremos la siguiente experiencia la vocación y misión escolapia desde la Vida Consagrada, esperamos la disfruten:

P. Federico entres los estudiantes

Nombre: Federico Alfonso Calcáneo Astúa de San José de Calasanz / Edad: 49 años / Lugar de nacimiento: San José, Costa Rica / Presencia Escolapia donde vive: Colegio Calasanz de León, Nicaragua

  • De lo Escolapio, ¿Qué le motivó a ser de ellos?

Cuando leo esta pregunta, se me viene a la mente, algunos escolapios en quienes veía, su entrega, su pasión, su amor y su alegría de lo que eran, y de su trabajo; sobre todo y en mi caso particular, a los que se encontraban con los jóvenes de la Ciudad Hogar Calasanz. Aquí tuve la oportunidad de vivir la experiencia de formar parte del claustro del colegio nocturno; aquí experimenté, la enseñanza que recibí de muchos padres escolapios en el Calasanz de San José, Costa Rica; ese educar y darse por los jóvenes con muchas necesidades, no solo económica; me llamó mucho la atención.

  • Con cierto camino recorrido en las Escuelas Pías: ¿Qué le sigue motivando?

Hoy en día, me sigue motivando esa misma semilla que se sembró y se fortaleció en la Ciudad Hogar Calasanz: el servicio, la enseñanza a los necesitados, el disfrutar de la alegría de aquellos, que son muy felices; en lo poco que tienen materialmente; en los que abren los brazos, para abrazar sin buscar ni esperar nada a cambio; en los que te regalan una sonrisa haciendo olvidar tus preocupaciones, tu cansancio, tu estrés y las muchas cosas que nos bailan por la cabeza. Y claro está, de servir a Dios, a través de nuestro carisma, que llena y satisface. Además, de la amistad, la fraternidad de los hermanos de comunidad, que son muy importantes para la misión y para la propia vida de uno.

  • ¿Qué mensaje daría a los jóvenes que están con la inquietud de ser religiosos escolapios? ¿Qué le diría a los Juniores Escolapios?

Para aquellos, que están llevando algún proceso de acompañamientos vocacional, lo que puedo decir es “lanzarse al agua”, es decir, dejarse llevar por ese primer llamado; la única forma de verificar la inquietud, es en vivo, de empaparse, de disfrutar y de imbuirse en la vida escolapia; esta experiencia permite clarificar, comprobar, degustar, o definir el futuro.

A los juniores, animarles a mantenerse firmes en el camino que el Señor les ha mostrado, en la vida escolapia; fortalecerse en la oración; buscar el apoyo de los hermanos; disfrutar del trabajo con los pequeños, los jóvenes, de la vida fraterna que ofrece la comunidad; y lo más importante aprovechar cada oportunidad en que sientan a Calasanz.

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