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El P. General y su Asistente por América visitaron nuestra presencia de Costa Rica

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Del 5 al 13 de septiembre el Padre General, acompañado del Asistente General por América, Francisco Anaya, se encuentra realizando la segunda parte de la Visita Canónica a las presencias de la Provincia de Centroamérica y Caribe en Costa Rica y Nicaragua. En una primera etapa costarricense se ha reunido con el Equipo Directivo del Calasanz de San José, y ha charlado amigablemente con los niños de Primaria del Centro y representantes del estudiantado. También ha tenido oportunidad de dialogar con el equipo pedagógico y los jóvenes de la ciudad Hogar Calasanz.

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Historia de la Orden de las Escuelas Pías (Manual)

Con frecuencia volvemos la mirada a las fuentes fundacionales de nuestro carisma, y hemos de seguir haciéndolo para que nuestras obras y trabajos vivan del impulso vocacional de San José de Calasanz y no se desvíen de la misión que la Iglesia nos tiene encomendada. Pero también la historia de nuestro Instituto, es decir, las aplicaciones y el desarrollo de la vocación escolapia, que los Escolapios han venido haciendo a lo largo de varios siglos, nos enseña algo sobre nuestro carisma. Como afirma el Concilio Vaticano II (PC, 2b), también las “sanas tradiciones” constituyen el “patrimonio del Instituto”, junto al “espíritu y propósito propios de los fundadores”.

Así, pues, no sólo la curiosidad justifica el estudio de nuestra historia, curiosidad por cierto muy laudable por tratarse del legado de nuestros antepasados. Hay también una razón teológico-espiritual para interesarnos por esa historia. A lo largo de estos tres siglos y medio, el carisma de Calasanz ha ido desplegando varias de sus potencialidades para adaptarse “a las cambiadas condiciones de los tiempos» (PC, 2). Adaptación que hoy día debe seguir produciéndose, ya que el carisma es algo vivo y que, al menos en nuestro caso, no caducará mientras la humanidad exista.

Invito, pues, a todos los que se sientan atraídos por el carisma educacional de San José de Calasanz a conocer no sólo la mente y propósitos del Fundador, sino también las realizaciones que los Escolapios han ido llevando a cabo a lo largo de la historia para mantener viva y operante la inspiración que Calasanz recibió. En el conjunto de esas adaptaciones no ha estado ausente, sin duda, la acción del Espíritu Santo. Discernir entre lo que constituye verdaderas “adaptaciones” y “sanas tradiciones” de lo que no lo sea es ahora tarea nuestra, ya que también nosotros disponemos del don del Espíritu.

La historia de una Orden como la nuestra, aunque no se cuente entre las mayores, ha de presentarse, sin duda, como larga y compleja. Su estudio requiere, por tanto, numerosos historiadores y laboriosas investigaciones. Mi labor se ha limitado, más bien, a recopilar datos y a hacer síntesis, con el fin de que en poco tiempo cualquier persona interesada pueda alcanzar una idea lo más precisa posible, aunque global, del desarrollo de nuestra vocación a lo largo de varios siglos y en circunstancias muchas veces diferentes.


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¡Cristo vive! (1ª parte) Salutatio Patris Generalis

Queridos hermanos, estamos en pleno proceso de acogida del Sínodo de los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional. Este es el momento de la Iglesia. Pero en nuestra Orden, estamos en pleno trabajo de discernimiento sobre lo vivido en el Sínodo Escolapio de los Jóvenes, que celebra su Asamblea General en Oaxaca.

Voy a dedicar dos salutatios a este proceso tan importante. La primera, la que tienes en tus manos, está escrita antes de la Asamblea de Oaxaca. La segunda, la escribiré después. En la segunda trataré de ofreceros mi lectura de la experiencia que vivamos en Oaxaca, con el fin de ayudaros a acoger todo lo que allí se haga. Esa segunda carta tendrá bien presente la exhortación apostólica postsinodal escrita por el Papa Francisco. Pero en esta primera parte quiero presentar una serie de propuestas concretas que son, sin dudarlo, desafíos escolapios propuestos por el Sínodo celebrado en octubre de 2018.

Siempre he pensado que la acogida de un Sínodo, como la de un Capítulo, lleva su tiempo. Por eso os ofrezco estas propuestas, bastantes de ellas bien concretas, un año después del Sínodo celebrado en Roma. Simplemente las citaré, sin desarrollarlas. Os dejo a vosotros el encargo de pensar “qué significa para nuestra Provincia o nuestra Presencia Escolapia cada una de estas propuestas”. Trataré de hacer referencias a párrafos concretos del documento final del Sínodo (DF) de noviembre de 2018, con el fin de ayudaros a contextualizar las propuestas y a trabajar el documento.

El desafío de la escucha (DF97). Hay que decir que fue un clamor sinodal. Aunque algún padre sinodal se descolgó diciendo que “la labor de la Iglesia no es escuchar, sino enseñar”, el consenso general fue que la Iglesia no podrá ejercer su función de “maestra” si previamente no aprende a escuchar a los jóvenes. La escucha y el acompañamiento de los escolapios hacia los jóvenes supone muchas cosas. Entre ellas: la creación de estructuras y dinamismos de escucha; la orientación del ministerio pastoral hacia el acompañamiento de los jóvenes; la formación en el acompañamiento y las dinámicas de supervisión de cómo se lleva adelante este acompañamiento; la preparación de personas cualificadas para escuchar y acompañar, etc.

El desarrollo de procesos pastorales completos (DF16.142), desde la infancia a la edad adulta y hasta la inserción en la comunidad cristiana. Pienso que todo el esfuerzo que se está poniendo en el desarrollo del Movimiento Calasanz va en la dirección indicada por el Sínodo, y que uno de los frutos más preciosos del Sínodo Escolapio será la universalización, consolidación y desarrollo del Movimiento Calasanz en todas las demarcaciones y presencias de las Escuelas Pías.

Revitalizar nuestras parroquias (DF18.129). La Orden acaba de crear la Red de Parroquias Escolapias, con el fin de responder a este objetivo eclesial, sinodal y escolapio. Es necesario tomar conciencia de la necesidad que las parroquias tienen de crecer en significatividad, de pensar lo misionero, de colocarse en dinámica escolapia, de reconocer que en ocasiones están muy lejos de los jóvenes, etc. La llamada es clara: hagamos de nuestras parroquias comunidades más capaces de vida y misión, más identificadas con la mentalidad de la Orden.

La lucha contra todo tipo de abusos (DF 29-30-31). Entre otros muchos, hay un desafío claro: trabajar para que no vuelva a suceder lo que ha sucedido en todo el tema de abusos sexuales, de conciencia y de poder. Y esto significará, entre otras cosas, que deberemos cualificar a nuestros escolapios, educadores, catequistas y colaboradores en este tema. Hay que diseñar procesos formativos.

Potenciar el compromiso y participación social (DF46). Todavía percibo escasa sensibilidad entre nosotros para trabajar en el desafío de hacer crecer la conciencia de la importancia de la participación social y política entre nuestros alumnos y jóvenes de los procesos. Hay que pensar muy a fondo lo que significa trabajar por la creación de ciudadanos responsables, constructores de sociedades más justas y participativas.

Procesos de autocrítica (DF53). Es muy interesante tratar de entender la autocrítica eclesial que hizo el Sínodo de los Jóvenes. Tal vez en nuestros Capítulos perdemos oportunidades de sana autocrítica, y debiéramos pensar sobre ello. Como ejemplo, algunas afirmaciones sinodales: “los escándalos sexuales y económicos”, “la falta de preparación de los ministros, incapaces de entender las demandas de los jóvenes”, “el escaso cuidado de las homilías y de la liturgia”, “el rol pasivo que se otorga a los jóvenes en las comunidades parroquiales y en los dinamismos diocesanos”, “las dificultades eclesiales para dar razón de sus posiciones doctrinales”, etc.

Los jóvenes como un lugar teológico en el que el Señor nos revela sus esperanzas y desafíos (DF64). Tal vez estamos demasiado acostumbrados a pensar y discernir desde nosotros mismos, desde nuestros planteamientos o desde nuestros procesos tradicionales, y no damos la importancia que tiene a las sensibilidades y esperanzas de los jóvenes. Conozco muchos jóvenes que siguen esperando mucho de nosotros, pero su esperanza no está exenta de ciertas dosis de decepción o de insatisfacción.

Renovar la Vida Consagrada desde nuevas perspectivas (DF88). Entre ellas, podemos citar las siguientes: la audacia de las nuevas fundaciones; la misión en las periferias; la fecundidad y creatividad de tantos laicos que comparten carisma y misión, la creación de condiciones para una auténtica Cultura Vocacional, etc.

¿Qué significa la sinodalidad en las Escuelas Pías? (DF 119.123). No hay duda de que en la Iglesia hay una fuerte reflexión sobre el desafío de la sinodalidad. Se trata de un dinamismo que se debe reflexionar en todos los ámbitos de la vida eclesial. Y también entre nosotros. Y, como en la Iglesia, también debemos preguntarnos por el papel de los jóvenes en las Escuelas Pías.

La cualificación vocacional de la Pastoral Juvenil (DF140). Es un reto siempre abierto para nosotros, algo que siempre debe estar presente. Del mismo modo que es claro que la Pastoral Vocacional tiene su propio espacio, también lo es que lo vocacional debe iluminar toda pastoral. No nos cansemos nunca de reflexionar sobre ello.

La presencia de la mujer en la Iglesia (DF148) y en las Escuelas Pías. Cada vez es más clara entre nosotros la conciencia de la importancia de la presencia de la mujer en los procesos de desarrollo de las Escuelas Pías. Entre ellos, podemos citar algunos: el desarrollo y coordinación de la misión; la capacidad de acompañar; las importantes aportaciones formativas; la sensibilidad y propuestas aportadas desde las Fraternidades; la presencia y aportación femeninas en los equipos y secretariados de las Provincias; la decisiva aportación en la función directiva de nuestras obras; la participación en determinadas fases de los procesos capitulares, etc.

Ofertas que podemos hacer, como escolapios, para ayudar en los procesos de discernimiento vocacional de los jóvenes (DF161). Entre estas posibilidades que podemos ofrecer para fortalecer y cualificar los procesos de discernimiento vocacional de tantos jóvenes, el Sínodo subrayó tres:

  1. Abrir experiencias de vida fraterna compartida. ¿Qué capacidad de acogida tienen nuestras comunidades? ¿Cómo podemos y debemos preparar nuestras comunidades para que podamos ofrecer a los jóvenes espacios de vida comunitaria significativa? Ya hay algunas experiencias interesantes entre nosotros.
  2. Propuestas apostólicas fuertes y significativas. Es bien claro que para que un joven pueda llevar adelante, en lo escolapio, su discernimiento vocacional, necesita experimentar la misión escolapia. De modo fuerte, significativo, acompañado, desafiante. Podemos hacer mucho más de lo que hacemos, sin duda.
  3. Experiencias de oración y espiritualidad consistente. Se trata de un dinamismo sin el que no es posible el discernimiento vocacional. ¿Podemos ofrecer a los jóvenes espacios orantes de calidad? Pienso en nuestras comunidades, pero no sólo en ellas, sino en posibles ofertas de espacios de espiritualidad bien acompañados, y de itinerarios adecuados de crecimiento espiritual.

La Formación Inicial de los jóvenes escolapios (DF100.163-164). El Sínodo de los Jóvenes habló también de los jóvenes que crecen entre nosotros preparándose para ser religiosos, educadores y sacerdotes escolapios. Y los criterios que el Sínodo subrayó son bastante exigentes y claros: la elección de los formadores; los criterios formativos que se priorizan; la aportación de los laicos en la formación de los religiosos; la importancia de introducir formación en pastoral y en educación en los currículos formativos; los dinamismos de verificación y evaluación del camino formativo, etc. Igualmente, el Sínodo destacó mucho la importancia de una adecuada organización del acompañamiento tanto en la formación inicial como en los primeros años de vida escolapia adulta. El Sínodo propuso acompañantes acompañados y supervisados. Aquí tenemos una pista bien clara para nuestra reflexión.

Como veis, no he querido entrar todavía en la exhortación apostólica postsinodal del Papa Francisco (¡Cristo vive!). Espero hacerlo en el contexto de la Asamblea General del Sínodo Escolapio de los Jóvenes de Oaxaca, y ofreceros entonces alguna otra reflexión. Mi interés es seguir ayudando a que el Sínodo de los Jóvenes no sea para nosotros un acontecimiento más, sino un espacio de discernimiento para nuestra autenticidad y fidelidad vocacional, para ser cada vez más los escolapios que los jóvenes necesitan.

Recibid un abrazo fraterno

 

Pedro Aguado Sch.P.

Padre General

Palabras del P. General Pedro Aguado en la Solemnidad de Calasanz

En este 25 de agosto celebramos con profunda alegría la solemnidad de san José de Calasanz.

En este día todos nos sentimos hijos e hijas de Calasanz. Nos unimos en la acción de gracias a Dios por la vida, por la obra por el carisma de Nuestro Santo Padre. Y por eso yo, desde este lugar tan especial para las Escuelas Pías, que es la habitación en la que él tantos años vivió y trabajó. Quiero dirigir mi felicitación en nombre personal y en nombre también de la Congregación General para todos ustedes, para el conjunto de la Orden, para el conjunto de las Fraternidades, para todos los educadores, educadoras, para todos los miembros de las presencias escolapias, para tantos jóvenes que sueñan con ser escolapios, para tantas personas que conocen el proyecto de Calasanz, que lo aman. En definitiva, para todo el conjunto del mundo escolapio quiero felicitarles de todo corazón y desearles que vivan este día y, sobre todo, que vivan su vocación con profunda alegría y con profunda acción de gracias a Dios.

Grabo este mensaje en la habitación de san José de Calasanz y lo hago por una razón muy especial que quiero compartir con todos ustedes y también quiero comunicarles.

La Orden acaba de publicar después de mucho trabajo la Opera Omnia de san José de Calasanz; son diez volúmenes, que recogen todos los escritos, absolutamente todos, de Nuestro Santo Padre San José de Calasanz. Es un regalo que queremos ofrecer a cuantas personas conocen y aman a Calasanz y al conjunto de la Iglesia y de la sociedad, porque en estas páginas se recoge el pensamiento de un hombre extraordinario. Y al presentarles y anunciarles la publicación de la Opera Omnia (escrita y  publicada en lengua española). Ahora se ha empezado ya el trabajo de traducción a los diversos idiomas oficiales de la Orden. Como digo, al anunciarles esto, quiero también, de alguna manera, desearles algo de lo que al leer estos libros enseguida percibimos.

En primer lugar, percibimos la fuerza con la que Calasanz vivió su carisma, un carisma, como ustedes saben, es algo más grande que un proyecto, siendo esto muy importante. Un carisma es un aspecto central del Evangelio y Calasanz vivió su carisma con una fuerza, con una convicción con una entrega extraordinaria; por eso la Iglesia lo reconoció como una vocación específica, que hoy nosotros tratamos de seguir. Les deseo que también ustedes puedan vivir con fuerza, con alegría, con convicción este carisma que han recibido.

En segundo lugar, podemos ver la cantidad de escritos del Santo Padre. Podemos ver la entrega diaria con la que él convirtió su carisma en convicción en trabajo y en construcción de Escuelas Pías. Y les deseo lo mismo al felicitarles: que también puedan ustedes vivir día a día la misma convicción y hacerlo siempre con autenticidad, siempre con alegría, siempre con dedicación. Esas dos palabras, carisma y entrega diaria, son las que he elegido para felicitarles en este día de san José de Calasanz.

Quiero hacerlo recordando lo que nosotros mismos decimos de las Escuelas Pías cuando decimos así: las Escuelas Pías se reconocen a sí mismas como obra de Dios y del afortunado atrevimiento y tesonera paciencia de san José de Calasanz. Por lo tanto, queridos hermanos y hermanas, desde aquí, desde la habitación de Calasanz, en nuestra casa de San Pantaleo en Roma, feliz día de Calasanz y que Dios les conceda vivir cada uno su vocación con afortunado atrevimiento, con tesonera paciencia, y con profunda confianza en Dios.

Muchas gracias y feliz día a todos.

 

 

Propuestas finales de la Asamblea de la Juventud Escolapia al Conjunto de las Escuelas Pías

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Queridos hermanos jovenes, hermanos de la Fraternidad de las Escuelas Pías y religiosos escolapios: Os presentamos las propuestas que queremos ofrecer al Conjunto de las Escuelas Pías. Las englobamos dentro de ocho grandes áreas de la vida y misión de la Orden. Agradecemos la confianza puesta en nosotros y ofrecemos también nuestro compromiso para llevarlas adelante… Para leerlo completo o descargar pulse aquí