Escuelas Pías Centroamérica y Caribe

Inicio » Orden Escolapia

Archivo de la categoría: Orden Escolapia

Reiniciar

Descarga / pdf

Queridos hermanos, escribo esta carta fraterna desde Roma, después de tres meses de confinamiento en la comunidad escolapia de Santander (Provincia Betania), a la que desde aquí reitero mi agradecimiento por su acogida y por su paciencia. Estas semanas (o meses) están siendo para todos nosotros muy especiales y diferentes, y posiblemente sus consecuencias -que todavía no conocemos con claridad- nos seguirán afectando durante bastante tiempo. Probablemente las cosas serán diferentes después del COVID-19. Sin duda, estamos ante un nuevo momento., que nos desafía fuertemente. Por eso he querido titular esta carta con el lema que el Equipo General del Movimiento Calasanz ha propuesto para el nuevo curso: REINICIAR.

¿Qué hemos aprendido en estas semanas o meses de confinamiento obligatorio por razones de salud pública? Creo que a todos nos ayudaría atrevernos a responder a esta pregunta. Voy a intentarlo, dando nombre a algunas experiencias que he escuchado y leído en estos días. Y voy a tratar de hacerlo a pesar de que en muchos lugares de nuestro mundo seguimos confinados, seguimos sin poder llevar adelante nuestra vida normal y nuestra misión.

Normalmente, nuestra vida está siempre llena de actividad, de mucho trabajo, de un sinfín de cosas que nos llenan el día y que difícilmente nos permiten un cierto sosiego. Esto es muy frecuente en el mundo escolapio. Pero quizá estas semanas de confinamiento nos han ayudado a meditar, con cierta profundidad, sobre cómo vivimos, sobre qué es realmente lo esencial, dónde está el centro de nuestra vida y las razones de nuestra misión.

Quizá estos meses hemos podido profundizar un poco más en la experiencia central de la persona de fe, de la persona que tiene puesta su confianza en Dios, y que atraviesa toda la Sagrada Escritura. Es la experiencia del salmista, que proclama con certidumbre: Deteneos y reconoced que yo soy Dios”. No me resisto a transcribir la primera y la última estrofa de este salmo 45 con el que oramos tantas veces en comunidad:

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos, aunque tiemble la tierra y los montes se desplomen en el mar / Deteneos, reconoced que yo soy Dios: más alto que los pueblos, más alto que la tierra. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Quizá estas semanas hemos aprendido que podemos “detenernos”. Y ese “detenernos” nos ha ayudado a reconocer que hay un Dios, a hacernos más conscientes de dónde está el sentido de todo lo que hacemos, a comprender que sólo si vivimos en su presencia adquiere plenitud aquello a lo que nos dedicamos. Obviamente, tenemos que seguir trabajando y, si Dios lo permite, nuestra vida debe volver a estar cargada de actividad. ¿Pero hemos aprendido la lección de que de vez en cuando necesitamos detenernos y reconocer que Dios es Dios? Esto tiene muchas consecuencias, algunas de las cuales están contenidas en el salmo 45 del que estamos hablando.

Quiero compartir con todos vosotros algunas pequeñas reflexiones a raíz de todo lo que hemos vivido, de lo que estamos viviendo y de lo que estamos por vivir.

Dios es nuestro refugio, por eso no tenemos miedo. El miedo es libre. Y de vez en cuando viene bien. Recuerdo siempre a un buen hermano escolapio, ya fallecido (el P. Jaume Pallarolas), que siempre decía “Ánimo, valor y miedo”. Y acertaba cuando lo decía. Pero es verdad que el hombre y la mujer de fe, aunque tenga el miedo humano propio de quien se siente inseguro, tiene la plena confianza de que Dios es Padre y sabe lo que necesitamos. Por eso oramos diariamente diciendo “hágase tu voluntad”. Se puede combinar bien la experiencia humana de la inseguridad con la experiencia profundamente creyente de la confianza incondicional. Creo que todos lo hemos experimentado en estos meses. Esta es una primera invitación que nos tenemos que hacer unos a otros después de la pandemia: acrecentar y cuidar nuestra confianza en Dios, para que ésta sea siempre mayor que nuestras inseguridades.

El valor de la comunidad. Como os decía, yo he pasado el confinamiento en una comunidad diferente de la mía. Estos días he aprendido a valorar cada detalle de los hermanos, cada momento de oración compartida, de ayuda y cercanía, de escucha y diálogo, de confidencia y reflexión. Incluso he aprendido a echar de menos mi propia comunidad de Roma, a pesar de que puedo estar muy poco en ella. Ojalá podamos todos crecer en nuestra capacidad de vida comunitaria y en nuestro deseo de vivirla, que no consiste en “estar siempre en casa”, sino en “ser hermano y vivir en común”.

La pasión por la misión. Durante estos meses hemos seguido adelante, como hemos podido, con nuestra misión. Y lo seguimos haciendo. Escuelas funcionando online -donde era posible-, o por radio o whatsapp. Acompañamiento de los alumnos, de los educadores. Eucaristías y celebraciones de la fe compartidas a través de internet. Catequesis, espacios formativos, testimonios de vida, reuniones fraternas entre religiosos de diversos lugares, etc. En la mayor parte de nuestra Provincias los colegios han seguido adelante con su misión educativa, con un gran esfuerzo por parte de los profesores. Pero también es verdad que, en determinados lugares en los que los recursos no lo han permitido, los niños han perdido clases y no han podido continuar con su educación. Esta pandemia nos ha recordado con crudeza la convicción de Calasanz: el derecho a la educación, integral y de calidad, y para todos, sigue siendo un reto. Tenemos que afirmar con claridad que “a mayor pobreza, mejor respuesta y mayor calidad”. Este es el camino.

El sentimiento de Orden. Todos estábamos -y estamos- preocupados por todos. Hemos seguido con interés las informaciones procedentes desde cada Provincia; hemos orado por nuestros hermanos fallecidos por la enfermedad y por la curación de los enfermos; hemos mantenido diversas reuniones para compartir lo que estaba sucediendo en cada presencia escolapia; hemos conocido el aplazamiento de varias profesiones y ordenaciones (Pablo, Carlos Arturo, Geremia, Francesco, Harvin, Orlando, Sergio), y hemos compartido las que sí se han podido celebrar (Shanto, Karuna, Charan, Alex, Emil, Dawid,  Aliaksandr y Przemysław), y aún estamos esperando poder confirmar otras muchas que están previstas estas próximas semanas; la Fraternidad Escolapia ha tenido que aplazar su asamblea general hasta una nueva fecha, etc. La Orden se construye día a día, y estos meses han sido también muy fructíferos en esta experiencia: somos una familia, y nos cuidamos como tal.

Abiertos a un nuevo horizonte. Muchas personas hablan de una “nueva normalidad”. Podemos llamarlo de muchos modos, pero lo que está claro es que muchas cosas van a cambiar. Y muchas deben hacerlo, y a mejor. Para nosotros, que creemos en la educación como motor de cambio, es importante discernir las claves desde las que deberemos irnos situando poco a poco en esta nueva situación. Cuando el Papa Francisco convocó a la sociedad en general a reconstruir el Pacto Educativo, dio en la clave de lo que ahora se nos plantea. Necesitamos construir una sociedad diferente, capaz de un desarrollo sostenible y edificada sobre valores más humanos. Y esto será posible si avanzamos hacia una Educación en todo lo que significa la “ciudadanía global”, una educación en la paz, la solidaridad, la ecología y el derecho a la educación. Estos son los pilares propuestos para este Pacto Educativo Global. Y nosotros, como hijos de Calasanz, lo haremos desde las claves de la fe en Jesús y los valores del Evangelio, que son los que más certeramente nos hacen hermanos, porque nos configuran como hijos de Dios.

Hay que seguir luchando por el proyecto escolapio, por su libre desarrollo y por toda su capacidad de transformación social. Nunca ha sido fácil, y percibimos signos y señales de que las dificultades van a crecer. Pero somos portadores de un proyecto en el que creemos profundamente, y seguiremos adelante, buscando y encontrando caminos, convocando a cuantos se sientan identificados con él a seguir adelante. Sin duda, de la experiencia de esta pandemia hemos de salir con renovado compromiso por las claves fundamentales de la identidad de nuestra misión.

La preciosa experiencia de la pequeñez. Esta pequeña partícula, que ni siquiera tiene vida propia, ha provocado en nosotros una nueva conciencia de algo que teníamos muy olvidado: somos muy pequeños, y nuestra vida tiene un límite. El hombre y la mujer del siglo XXI, que se siente tan capaz de casi todos los logros y avances, ha descubierto de repente que eso no es verdad, que somos muy pequeños y pobres. Cuando todo esto pase, y deseando y trabajando para que pase cuanto antes, hemos de saber cuidar esta verdad que quizá hemos redescubierto: somos pequeños. Ojalá sepamos vivirla acrecentando nuestra confianza en el único que puede dar plenitud, y ojalá sepamos educar a nuestros niños y a nuestros jóvenes en una vida menos llena de nosotros mismos y más llena de amor. Es el camino.

La necesidad de un cambio de vida y de hacer crecer nuestra solidaridad. Vivimos en una sociedad que va a pasar por una fuerte crisis. Crisis de esperanza, crisis de trabajo, crisis económica, en definitiva, una crisis que debe ser vivida por nosotros con paz, con certezas y con compromisos. No podemos vivir y trabajar como si nada hubiera pasado. Tenemos que plantearnos qué nuevas respuestas de vida y de misión escolapias tenemos que dar, qué nuevas opciones y compromisos por los más pobres, qué nuevas decisiones sobre nuestras prioridades de vida y de misión, qué nuevas respuestas de educación en la fe y de testimonio del amor de Cristo podemos y debemos encarnar. Tal vez nuestro próximo Capítulo General sea una buena oportunidad para discernir sobre ello.

El sentimiento de humanidad, que sufre por tantos otros virus. Pasado el COVID-19, si pasa, hay que renovar nuestra mirada sobre la humanidad para descubrir otros virus que afectan a la humanidad. Los “virus” que percibió Calasanz (la pobreza, la ignorancia, las malas costumbres, la falta de horizontes, la ausencia de educación, etc.) siguen presentes, y adquieren nuevas formas, nuevas mutaciones. Debemos saber dar nombre a otros virus que padecemos y que padecen nuestros jóvenes: la superficialidad de la fe, la necesidad de escucha y acompañamiento, el afán de poseer, el cortoplacismo de vida, la aceptación sin lucha de valores que destruyen la vida de los más pequeños, el “todo vale” si la mayoría piensa así, la autosuficiencia, el conformismo, la escasa conciencia ecológica, el clericalismo… La lista sería muy larga, pero la conciencia de que el mejor anticuerpo para estos virus es la educación calasancia no sólo no la podemos perder, sino que la debemos acrecentar.

Por eso, quiero germinar esta carta recordando que hay cosas que nunca cambiarán en las Escuelas Pías, por muy nuevo y desconocido que sea el contexto en el que estamos empezando a caminar, porque no hay virus que pueda con ellas. Estoy hablando de la pasión por la misión, de la cercanía a los alumnos, del anuncio del Evangelio, de la apuesta por la calidad en todo lo que hacemos, del Movimiento Calasanz, de la Misión Compartida, del crecimiento en identidad, etc. Creemos en una educación sostenida por una relación educativa que no se conforma con ser virtual, sino auténtica. Para seguir adelante, es momento de renovar nuestra convicción y nuestra apuesta por lo que define nuestra propuesta educativa, y ayudarnos unos a otros a vivir de manera que nuestro testimonio refleje, aunque de modo siempre pobre y débil, a Aquél que es la respuesta a todas las preguntas.

Recibid un abrazo fraterno.

Pedro Aguado Sch. P.

Padre General

15 de junio. Día de oración por los Escolapios Laicos de integración carismática y jurídica

El Calendario de la Orden nos invita a orar el día 15 de junio por los Escolapios Laicos de integración carismática y jurídica. Por este motivo creemos importante explicar en qué consiste esta modalidad de pertenencia a la Orden con dos elementos: uno teórico y otro vital.

En el Capítulo 2 del Directorio de Participación de las Escuelas Pías, aprobado por el 47º Capítulo General y publicado por la Congregación General en el año 2015 y accesible a través de nuestra página web de Ediciones Calasancias (https://edicionescalasancias.org/cuadernos/), tenemos los siguientes puntos que nos explican en qué consiste esta forma de participación:

Formas de Participación: naturaleza, objetivos, documentos de referencia y experiencias dinamizadoras

  1. Integración carismática y jurídica: escolapio laico[1].
  2. Naturaleza: Personas que, con una vivencia carismática escolapia en la Fraternidad, forman parte de la Orden con un compromiso jurídico, desde su condición laical, tras un proceso de discernimiento con su posterior petición y aceptación.
  3. Objetivos:

– Integrarse jurídicamente en las Escuelas Pías temporal o definitivamente.

– Expresar públicamente el compromiso adquirido.

– Vivir el compromiso adquirido destacando la opción de pobreza y disponibilidad desde la identidad vocacional y estado de vida laical

  1. Referencia:

– El laicado en las Escuelas Pías (Capítulo General 1997)

– La Fraternidad de las Escuelas Pías (Congregación General, 2011)

– Estatutos propios de la demarcación

  1. Experiencias dinamizadoras

– Los itinerarios propuestos para esta modalidad son básicamente los de la modalidad de Integración Carismática. El elemento diferenciador es el compromiso jurídico adquirido con las Escuelas Pías. Los elementos que siguen añaden lo específicamente jurídico y han de sumarse a los precedentes de la Modalidad de Integración Carismática

– Establecer un acuerdo mutuo firmado, con derechos y deberes, aprobado por la Congregación Demarcacional previo nihil obstat de la Congregación General.

– Estar abiertos a las propuestas, encomiendas y responsabilidades que le plantee la Demarcación y la Fraternidad.

– Mantener una relación estrecha con los religiosos escolapios y, de modo especial, con el Superior Mayor, desde un claro y definido proyecto de vida y misión.

  1. La integración carismática y jurídica puede establecerse también en el nivel comunitario, no sólo personal. Se podrían estudiar diversas maneras de hacerlo[2].

Dicho planteamiento de nuestro Directorio se hace palpable en la vida concreta de veinte escolapios laicos quienes ya han hecho su promesa definitiva o temporal. Por este motivo le hemos pedido al P. Javier Aguirregabiria que nos los presente para darle un rostro y una ubicación en nuestra Orden y hacer posible que nuestra oración sea por ellos y por todos aquellos que están en el proceso de discernimiento para optar por este compromiso.

Escolapios Laicos hoy

Actualmente todos los escolapios laicos (modalidad de integración carismática y jurídica), son de la Provincia Emaús (Aragón, Vasconia, Andalucía) y, evidentemente todos están en la Fraternidad y colaboran con ITAKA – Escolapios, el colegio, etc. Son 20 en total, 13 con promesa definitiva y 7 con promesa temporal de año en año.

Hay un matrimonio en México que está en momento de discernimiento sobre esta vocación.

CON PROMESA DEFINITIVA:

  1. Aitor Errasti Igartua. Nacido el 08/10/1965. Vive actualmente en la comunidad escolapia de Montequinto (Sevilla) con tres religiosos escolapios. Es coordinador de esta presencia escolapia, está estudiando teología, es profesor en el colegio, educador en el Movimiento Calasanz. Desde 1995 está viviendo con religiosos escolapios, primero en Bilbao donde estuvo bastantes años en la dirección del Colegio, después enviado a Tolosa para la dirección del colegio y actualmente en Sevilla.

2-3. Loli Castro Quintela – Pablo Santamaría Herrera. Nacidos el 25/05/1969 y el 02/04/1969. Son matrimonio con dos hijos (Ander e Irune). Viven ahora en la comunidad escolapia de Bilbao con cuatro religiosos escolapios y la familia que citamos a continuación. Ella es profesora en el colegio y catequista en la Comunidad Cristiana Escolapia. Pablo tiene encomendado el ministerio pastoral, es coordinador de presencia, profesor en el colegio, educador del Movimiento Calasanz y en el Consejo de la Fraternidad de ITAKA. Estuvieron tres años enviados a Valencia en Venezuela.

4-5. Alberto Cantero Calvo – Beatriz Martínez de la Cuadra García. Nacidos el 04/09/1968 y el 13/02/1967. Son un matrimonio con tres hijos (Garazi, Imanol y Zuriñe). Viven ahora en la comunidad escolapia de Bilbao con cuatro religiosos escolapios y la familia que citamos en el párrafo anterior. Alberto es el coordinador de ITAKA – Escolapios en Emaús, es el Secretario del Patronato y miembro de la Comisión Ejecutiva de la Red ITAKA – Escolapios, miembro del Consejo de la Fraternidad General y también de la de Emaús. Bea es profesora del colegio, catequista de la Comunidad Cristiana Escolapia, miembro del Consejo de la Fraternidad de Itaka. Estuvieron tres años enviados a Barquisimeto en Venezuela.

6-7. Natxo Oyanguren López – Eba Rodríguez Zorraquino. Nacidos el 02/02/1971 y el 08/02/1971. Son un matrimonio con tres hijos (Mikel, Maite y Josu). Viven ahora en la comunidad escolapia de Vitoria con dos religiosos y otro escolapio laico (Fernando). Él es coordinador de presencia, profesor en el colegio, coordinador de ITAKA – Escolapios en la ciudad, educador del Movimiento Calasanz. Eba tiene encomendado el ministerio de pastoral, es coordinadora de pastoral del colegio y educadora del Movimiento Calasanz. Estuvieron tres años enviados a Valencia en Venezuela y ahora están enviados desde Bilbao a Vitoria.

Esos siete son los primeros escolapios laicos, desde el 15 de junio de 2002. La jornada de oración por los escolapios laicos la celebramos el 15 de junio por ser ésta la fecha de la promesa de los primeros que asumieron esta vocación.

  1. Patxi Ilarraz Pérez. Nacido el 28/10/1971. Soltero, ministro de pastoral, profesor en el colegio de La Compasión – Escolapios de Pamplona. Estuvo tres años enviado a Governador Valadares en Brasil. Actualmente comparte reuniones y oración con la comunidad escolapia “San Fermín” de Pamplona.

9-10. Teresa Muñoz Arbizu – Jakobo Rey Capetín. Nacidos el 26/06/1976 y el 16/01/1977. Son un matrimonio con dos hijos. Teresa es colaboradora de ITAKA – Escolapios. Jakobo es el Director titular del colegio La Compasión – Escolapios de Pamplona, y profesor.

11-12. Alberto Tobalina Larrea – Iratxe Meseguer Pérez. Nacidos el 23/02/1970 y el 09/05/1980. Son un matrimonio con tres hijos (Markel, Andoni y Xabier). Él es administrador del colegio de Bilbao y responsable de la Agrupación Deportiva del colegio. Ella es ministra de pastoral, coordinadora de pastoral del colegio, educadora del Movimiento Calasanz. Él estuvo tres años enviado a Valencia en Venezuela.

  1. Fernando Rodríguez Jiménez. Nacido el 26/05/1973. Es soltero. Vive en la comunidad escolapia de Vitoria con dos religiosos y la familia indicada en el párrafo anterior. Trabaja en una granja escuela de ITAKA – Escolapios cerca de Vitoria. Estuvo cuatro años enviado a Barquisimeto en Venezuela y ahora enviado a Vitoria desde Bilbao.

CON PROMESA TEMPORAL:

  1. Roberto Zabalza Eslava. Nacido el 15/03/1974. Es soltero. Tiene encomendado el ministerio para la transformación social. Trabaja en el Centro social Ikaskide de ITAKA – Escolapios en Pamplona. Estuvo enviado tres años a Governador Valadares en Brasil y otro año más a Anzaldo en Bolivia desde Pamplona. Comparte la reunión y la oración con la comunidad escolapia “San Fermín” de Pamplona.

15-16. Inma Armillas López – Alberto Márquez López. Nacidos el 19/08/1982 y 17/03/1981. Son matrimonio con dos hijos. Ella es la coordinadora de ITAKA – Escolapios en Granada, profesora en el colegio y educadora del Movimiento Calasanz. Él es médico y colabora como educador del Movimiento Calasanz y en ITAKA – Escolapios. Estuvieron un año enviados a Camerún y también compartieron dos años en la comunidad escolapia de La Cartuja en Granada.

17-18. Elisa Martín Martínez – Salva Peregrina Hidalgo. Nacidos el 18/09/52 y el 09/04/50. Son un matrimonio sin hijos, colaboradores incondicionales en todo lo escolapio.

19-20. Igor Irigoyen Fuentes – Elena Pérez Hoyos. Nacidos el 10/11/1975 y el 20/08/1975. Son un matrimonio con tres hijos (Nazaret, Joel y Sara). Igor es el Coordinador general de la Red ITAKA – Escolapios, ministro de la transformación social, educador del Movimiento Calasanz. Ella es arquitecta trabajando para un organismo del Ayuntamiento.

ENVIADOS (sin repetir los escolapios laicos ya citados)

En ocasiones hemos planteado que las personas que son enviadas por la Provincia y Fraternidad a otro país u otra localidad para impulsar la vida y misión escolapias por un tiempo, y todavía más si están compartiendo comunidad de vida con los religiosos, son también escolapios laicos de alguna manera.

Aquí la lista de los que han pasado es muy larga. Hasta diciembre de 2019 han sido 92 personas enviadas. De ellas, 17 a Venezuela, 14 a Brasil, 28 a Bolivia, 2 a Camerún, 2 a Guinea Ecuatorial, 4 a República Dominicana, 3 a Nicaragua, 2 a Indonesia, 2 a Chile, 2 a México… Y en España, 6 a Vitoria, 3 a Tolosa, 4 a Logroño, 4 a Oviedo y 2 a Salamanca. Algunos han sido enviados en dos o tres ocasiones, a diferentes lugares.

Actualmente están enviados y viviendo en comunidad conjunta con religiosos, sin repetir los escolapios laicos ya citados anteriormente:

1-2. Caterina Yammin y Jesús Espínola, desde Venezuela a Santa Cruz en Bolivia.

3-4. Fabiano Alves y Aline Rocha, desde Governador Valadares en Brasil a Cochabamba.

5-6. Leonardo Henao y Nacil Castellanos, desde Caracas en Venezuela a Santiago de Chile.

  1. Kristian Rey, de Pamplona a Zaragoza (España).

8-9. Constanza de las Marinas y Juan Ramón Ballester, de Valencia a Oviedo (España)

10-11. Santiago Casanova y Esther Morales, de Madrid a Salamanca (España)

Que el Señor los bendiga y anime cada día a seguir trabajando por el bien de los niños, niñas, jóvenes y familias que les son encomendados construyendo las Escuelas Pías allí donde se encuentren.

P. Andrés Valencia Henao Sch. P.

[1] Conviene reservar este término de “escolapio laico” para la integración jurídica, calificando las demás modalidades como “laicos escolapios” o con su término correspondiente: cooperadores o colaboradores, miembros de los equipos o itinerarios de misión compartida, hermanos o hermanas de la Fraternidad.

[2] Existe ya un ejemplo, la red ITAKA-Escolapios, plataforma de misión compartida institucional entre Demarcaciones y Fraternidades Escolapias, que es una realidad de integración carismática y jurídica de grandes posibilidades para impulsar la misión y para que la Orden y la Fraternidad puedan seguir avanzando conjuntamente.

Día de Oración por las Vocaciones Escolapias

El 31 de mayo el conjunto de la Orden celebra el día de oración por las vocaciones escolapias. Ponemos a vuestra disposición un sencillo material que puedes descargar aquí. En él encontrarás una breve introducción histórica así como una propuesta de celebración.

Descargar archivo guía

En marcha la web de la red internacional de parroquias escolapias

El equipo coordinador de la Red de Parroquias Escolapias ha puesto en marcha la plataforma web www.parroquiasescolapias.org para impulsar un modelo escolapio de parroquia.

 Se trata de la segunda fase de un proyecto que pretende generar la comunión de parroquias inspiradas en el espíritu y el estilo de Calasanz, y que se presentó el pasado mes de septiembre. El objetivo de la plataforma es doble, por un lado dar a conocer más ampliamente la red y, por otro, poner en relación las experiencias generando sinergias entre las diferentes realidades parroquiales y potenciando su relación con la iglesia local. De esta forma, en la web, disponible en cuatro idiomas, se puede encontrar toda la información acerca de las características calasancias de una parroquia, así como los requisitos y procedimientos necesarios para solicitar la inclusión en la red. El estilo calasancio de una parroquia implica, entre otras cosas, “la creación de centros infantiles y juveniles, la organización cuidadosa de la catequesis de niños, jóvenes y adultos, preferentemente pobres”. En el apartado de noticias se puede encontrar toda la actualidad acerca de los equipos, así como de otros recursos y documentación de la Orden.

Así mismo, se ha creado una página de Facebook (@parroquiasescolapias) que contará con corresponsales en todas las realidades parroquiales y quiere ser un instrumento con el que visibilizar y compartir toda la vida parroquial y el día a día de las 130 parroquias que los escolapios impulsan por todo el mundo.

De camino a la II Asamblea General de la Fraternidad Escolapia

“Vive plenamente en la Fraternidad”, lema de la II Asamblea General de la Fraternidad

Roma, 4 de noviembre de 2019. El Consejo General de la Fraternidad ha presentado el lema y logotipo de la II Asamblea de la Fraternidad General que tendrá lugar del 4 al 10 de mayo de 2020 en La Romana, República Dominicana. En un comunicado, el Consejo informa los pasos que se van dando, entre ellos la comunicación por parte de los Consejos provinciales de los miembros que participarán en el encuentro o la actualización de los datos de las diferentes fraternidades. Además, el Consejo confirma que durante la Asamblea se reservará un espacio para compartir experiencias significativas.

Así mismo, el Consejo ha presentado el lema y logo para la próxima Asamblea que integra el logotipo de “Vive”, usado por muchas demarcaciones en este curso. El lema “Vive plenamente en Fraternidad” quiere ser una invitación a construir y soñar juntos unas Escuelas Pías que vivan con plenitud el llamamiento del amor de Dios entre hermanos