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Elementos Calasancios: 7/Calidad educativa y pastoral

Proceso educativo mediante el cual en nuestras Obras se ofrece una formación integral que prepara para la vida y comprende todos los componentes de la acción educativa: finalidades, objetivos, contenidos, metodologías, recursos y evaluación.

Cuando se plantea la cuestión de la calidad en cualquier sistema, siempre se refiere al grado de adecuación del mismo a unas normas y modelos que describen el desempeño óptimo posible y que son emanadas por alguna autoridad reconocida. Existen diferentes modelos y normas de calidad y las diversas agencias que reconocen y homologan los sistemas.

En el caso de la calidad pedagógica y pastoral del ministerio escolapio, podemos acogernos a las normas y modelos generales y aplicarlos a aspectos concretos de nuestro desempeño, como se está haciendo en muchos lugares con las normas ISO, el modelo EFQM u otros. También cabe definir un modelo propio, definido y sancionado por la autoridad escolapia competente y medir nuestro desempeño según los estándares definidos que describan el consenso aceptado sobre el desarrollo óptimo de nuestro ministerio. Esta fue la opción de la Orden en los años 2001 y 2006, cuando se definieron y evaluaron los elementos de calidad calasancia de nuestras obras.

La complejidad del objeto evaluado, la calidad pedagógica y pastoral, la dificultad de definir estándares universales en una materia tan dependiente del contexto histórico eclesial, social y cultural y, en definitiva, el deseo de animar en todas las presencias el ministerio escolapio más que homologarlo y calificarlo cuantitativamente, ha llevado a la Orden desde el Capítulo General de 2009 a preferir una descripción cualitativa, que, sin renunciar al necesario objetivo de definición, actualización y orientación, permita un análisis más pertinente y una autoevaluación más sosegada. Este fue el mandato del Capítulo General de 2009 que aprobó los diez elementos de identidad calasancia y una herramienta para su evaluación.

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Encuentro Escolapio online sobre el Pacto Educativo Global

El próximo 3 de octubre, a las 15 horas (Roma), tendrá lugar de forma online el ENCUENTRO ESCOLAPIO sobre el “Pacto Educativo Global”.

Reconstruir el pacto educativo global

Todas las personas e instituciones interesadas en la educación, y de un modo especial las Escuelas Pías, hemos acogido con interés y compromiso la llamada del Papa Francisco a “reconstruir el pacto educativo global”. Es una llamada fuerte y clara, que nos convoca no sólo a renovar nuestro compromiso por la educación, sino por una dinámica compartida de trabajo por la educación como instrumento de cambio social, portadora de un mundo diferente que puede y debe ser construido entre todos.

Desde el momento en el que el Papa nos convocó a este formidable desafío estoy colaborando en algunos equipos de trabajo, sobre todo desde la coordinación de las respuestas que podamos dar las diversas Congregaciones religiosas que nos dedicamos a la educación. Quisiera ofrecerles una síntesis de lo que está en juego en este tema del PACTO EDUCATIVO GLOBAL.

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Elementos Calasancios: 6/Integración de la familia

Orientación por la cual se busca la implicación e integración de la familia en la presencia escolapia.

La integración de la familia en la pedagogía calasancia.

En su periodo fundacional, las Escuelas Pías lograron escolarizar gratuitamente a buen número de niños, lo que supuso una gran ayuda a las familias pobres que no tenían recursos para pagar un buen maestro para sus hijos. La mayoría de los padres trabajaban en oficios manuales y tenían muy baja formación cultural por lo que no valoraban demasiado que sus hijos estuvieran mucho tiempo en la escuela. Además, la asistencia a la escuela no era obligatoria; más bien, era considerada un privilegio.

Calasanz sabía bien que un buen aprovechamiento en el alumno pasaba necesariamente por tener una relación estrecha de las Escuelas Pías con los padres de los niños; sobre todo, cuando muchos de ellos eran muy pobres y poco instruidos.

Una de las grandes preocupaciones de Calasanz era que los niños asistieran diariamente al colegio y para ello necesitaba la colaboración de los padres. En el caso de que los niños faltasen mucho, no rindieran en el estudio o fueran indisciplinados, el prefecto avisaba a sus padres haciéndoles saber “que, si no aprovechan los niños, la culpa no es del maestro sino de los alumnos que no asisten a la escuela” (EP 4147). También, en caso de enfermedad o de otras ausencias forzosas, los mismos padres debían llevar la justificación al prefecto.

Uno de los motivos por los que Calasanz no aceptaba dinero de los padres era para mantener la total independencia en el proceso educativo. Tampoco el maestro podía visitar los hogares de los padres a no ser que alguno estuviera gravemente enfermo y necesitara su asistencia como sacerdote.

La relación oficial de la escuela con los padres se hacía a través del Prefecto que los recibía en un despacho particular para tal objeto. Los padres de los alumnos podían hablar con el Prefecto y los maestros para estar al corriente de los progresos de sus hijos y en su momento, dialogaban sobre cuál era la vocación de cada niño según sus talentos y rendimiento, si hacia la capacitación profesional, o hacia la escuela de humanidades. 

Cuando los niños llegaban a casa, los padres debían acompañarles en sus estudios de modo que no perdieran tiempo, sino que, según el método enseñado por los maestros, se aplicasen en un trabajo serio y metódico. Además, debían vigilar sobre la buena conducta de sus hijos.

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Elementos Calasancios: 5/Sentido de pertenencia A LA IGLESIA

Orientación por la cual nuestras Obras sienten que forman parte de la Iglesia y fomentan comunidades cristianas escolapias. Participan de la misión evangelizadora y de promoción humana de la Iglesia local y universal según nuestro propio ministerio.

El amor a la Iglesia en Calasanz. 

Si un rasgo espiritual queda destacado en la biografía de Calasanz es su amor a la Iglesia. Ordenado sacerdote en el espíritu de Trento, comparte con la iglesia del siglo XVI algunas claves: el cuidado de la formación de los sacerdotes, el entusiasmo por la reforma de la sociedad desde el modelo de “societas perfecta” que la Iglesia propone al mundo, la obediencia institucional al papado y la enseñanza de la doctrina cristiana. 

La Iglesia postridentina está impregnada de una eclesiología que, superando el modelo medieval de la Iglesia como imperio, se centra en los aspectos institucionales, sociales, organizativos y jurídicos. En este modelo eclesial se consolidará una estructura jerárquica y una misión de la iglesia frente al mundo, al que hay que cristianizar. Faltará tiempo para que el Vaticano II asiente un nuevo modelo de eclesiología: “La Iglesia comunión”. Quizá seamos injustos al criticar desde estas nuevas claves a aquél modelo tridentino de Iglesia, y no sepamos ver los méritos de la experiencia eclesial de aquellos siglos. 

Las experiencias que vive del sacerdote joven que fue Calasanz en España nos hablan de su empeño por la reforma de la Iglesia. En Roma podría haberse dejado influir con facilidad por la tentación de una vida cómoda y brillante, que justificaba el ascenso en la jerarquía como un bien espiritual. Sin embargo, se alineó en aquella parte de la iglesia que se hace responsable ante las desgracias y miserias de la gente. Participando en la explosión caritativa de la Iglesia de Trento, se apunta a diversas Cofradías entre las que destaca la de la Doctrina Cristiana. 

En el llamado “quinquenio de la conversión2 (1592-1597) entabla relaciones con personas de profunda espiritualidad y de una gran preocupación por el apostolado y la caridad. Juan Leonardi de la Doctrina Cristiana, los carmelitas Domenico Ruzzola y Juan de Jesús y María le ponen en contacto con la espiritualidad carmelitana y los aires reformistas de Santa Teresa de Jesús; los franciscanos, vecinos a su primera residencia en Roma, le inspiran el amor por la dama pobreza del Poverello; la obra de Felipe Neri y su espiritualidad le atraen, colabora con Camilo de Lelis y su apostolado de la salud y entabla amistad con Juan Leonardio, gran impulsor de la obra misionera de la Iglesia. 

La pobreza, que en un primer momento es para Calasanz la lacra a combatir, se va convirtiendo en él en una opción de vida y espiritualidad, hasta considerarla irrenunciable para el apostolado y el modelo de vida religiosa que quiere desarrollar. Buena parte de la iconografía calasancia presenta a Calasanz abrazando a los niños y a María y dejando en el suelo el báculo y la mitra de obispo. 

Elementos Calasancios: 4/Anuncio del Evangelio

Proceso pastoral mediante el cual en nuestras obras se anuncia de forma explícita el Evangelio, se procura vivir en conformidad con él y se promueven las catequesis, acciones solidarias, la oración continua, la vida espiritual, la vida sacramental, el discernimiento vocacional, la inserción en la Iglesia.

Anunciar el Evangelio, el alma de la escuela de Calasanz.

La misión escolapia comienza con el siglo XVII en Roma de la experiencia de misión que tuvo Calasanz. Estamos en plena Contrarreforma, un tiempo en el que la Iglesia Católica está haciendo un gran esfuerzo en cultivar y formar en la fe a todas las personas. La formación religiosa y moral se atendía a través de las catequesis dominicales obligatorias para todos los niños, pero no era suficiente para tener una buena educación. Calasanz comprende que el mejor remedio para educar a los pobres era, además, ofrecer una buena formación intelectual de los niños. 

Calasanz da por supuesto que en una buena educación no podía faltar nunca el anuncio explícito del Evangelio y una buena formación religiosa y moral que apartara a los alumnos de los vicios y les ayudara a practicar las mejores virtudes del hombre y del cristiano. En esta formación, entraba también la formación religiosa y moral, que Calasanz considera como lo más importante: “sobre todo, la piedad y doctrina cristiana”, “prepararlos para la tierra y el cielo”, “ayudarle a bien vivir y a bien morir”.

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