Escuelas Pías Centroamérica y Caribe

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Un hombre bueno

Despedida del P. Alfonso Olazábal, escolapio.

23844447_10156095564298081_2834920488919582177_nLa vida del P. Alfonso se fue apagando poco a poco, discreta y silenciosamente tal como rezaba en la oración de Completas: “El Señor nos conceda una noche tranquila y una muerte santa”.

Dios concedió al P. Alfonso el premio de tener una muerte santa.  A nosotros nos dejó un sentimiento de paz y serena alegría por la gracia de compartir estos últimos años de su compañía tan cordial y amable.

“¿Cómo se siente padre?” – le preguntaba de vez en cuando. Y respondía con humor: “Acá, viejo, pobre y aburrido”. Después, te miraba de reojo y moldeaba una sonrisa pícara y cómplice de un hombre bueno.

En estos últimos años se pasaba las horas enteras sentado a la puerta de su habitación del primer piso mirando hacia la puerta de casa y el patio del colegio: “¿ya comenzaron las clases?, ¿dónde están los niños?, ¿quién ha entrado en casa?, ¿ya vino la cocinera?, ¡Tengo hambre!

Dulces años de espera de la “santa muerte” que llegó en una noche serena, robando el último hálito de vida y de conciencia. ¡Ya descansó por fin nuestro padre fundador aferrado a sus memorias! Recordaba con frecuencia cómo llegó a Venezuela en barco hace 66 años, cómo se construyó el colegio, cómo conducía el autobús escolar. Recordaba a sus primeros alumnos con cariño de padre. Y es que su memoria histórica todavía seguía viva a pesar del cruel paso de los años.

Mirando desde el balcón de casa el colegio, nos decía con orgullo que él era uno de los escolapios fundadores de la Escuela Pía venezolana. Hoy ya está reunido con el P. Juan Bautista, con el P. Vides, con Zuazúa, Arsuaga, Unanua y tantos otros con los que convivió y construyó esta hermosa Escuela Pía de Carora.

Hoy es 27 de noviembre, el día en que los escolapios celebramos a San José de Calasanz y cerramos este Año Jubilar cargado de bendiciones. Un cierre sorprendente con la noticia de la triste partida de nuestro hermano Alfonso que según nos recordaba constantemente estaba ya “viejo, pobre y aburrido”.

Querido Alfonso: Como seguramente nos escuchas ahora, en nombre del pueblo noble de Carora, queremos agradecerte por los años entregados, por tu disponibilidad, por tu buen humor, por tu paciencia en el sufrimiento y, sobre todo, por tu amor a Dios y a la Iglesia. Tu vida ha sido una estela luminosa y una referencia para todos los que queremos seguir las huellas de otro gran sacerdote “San José de Calasanz”.

¡Sé Valiente la misión te espera!

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Con motivo de la ordenación sacerdotal de nuestro hermano Fredy Araujo, le pedimos que nos redactara su testimonio vocacional que compartimos con todos.

Con profunda alegría por mi pronta ordenación como sacerdote de las Escuelas Pías, aspiro asumir el lema de DOMUND 2017 desde mi experiencia vocacional “¡Sé Valiente la misión te espera!..”

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Parroquia “San Roque” de La Quebrada (Trujillo)

Mi nombre es Freddy de Jesús Araujo A del Buen Pastor. Soy Religioso de la Orden de las Escuelas Pías, popularmente Escolapios. Nací en  los Andes Venezolanos en una pequeña comarca llamada el Corozo de la Parroquia San Roque de la Quebrada del Estado Trujillo donde se respira un ambiente de mucha religiosidad y tradiciones culturales  marcadas por la experiencia de la fe vivida en el hogar.

Mucha gente dice que los andinos somos gente buena, religiosa, trabajadora y con grandes convicciones. Puedo decir con elloque, desde muy niño inicié mis primeros pasos de la fe en un contexto religioso muy favorable, pertenecía al grupo de apostolado de la legión de María donde nos enseñaban a rezar, nos asignaban varios trabajos como visitar enfermos, ancianos, niños , rezar el rosario en familia, llevarle flores a la Virgen y visitar al Santísimo. A mi corta edad de siete años entendía todo esto como una pequeña misión.

ordenación fredy (10)Mis padrinos Ignacia y Francisco me fueron inculcando  el deseo de salir y visitar los hogares anunciando la Buena Noticia del Señor desde la ayuda a los más necesitados. Me decían cada obra de caridad son llaves que abren las puertas del cielo.

Quería tener muchas llaves para entrar allí y ser Santo como San Roque y San Benito. Puedo afirmar que esta primera etapa de mi vida fue un proceso de siembra vocacional. A los 12 años sentí un primer llamado de Dios cuando vi las películas de Monseñor Romero y el Venerable Doctor José Gregorio Hernández. Ejemplos de vida entregada al servicio de los más pobres. Poco a poco esta inquietud se fue apagando y me costaba creer que Dios se atreviera a llamarme a mí al sacerdocio. Decidí alejarme un poco de lo que sentía hasta llegar al punto de no querer participar en la misa;  recuerdo que mi mamá los domingos en la mañana casi me obligaba a levantarme para acompañarla a la misa de siete. Me levantaba con pereza y la acompañaba.

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La bendición de los padres

A los trece años me enamoré de María Isabel, la cual me fue motivando a participar nuevamente de la legión de María y como catequista de primera comunión. Mi motivación por la misa de siete cambió y ahora era yo quien apuraba a mi mamá para ir a la misa con el interés de ver a María Isabel. Y así fui viviendo esta etapa tan bonita de mi vida donde al llegar a los 13 años sentía profundamente en mi corazón que debía dedicarme a la formación de los niños en la fe, al trabajo de la caridad y la vida familiar.

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Con los niños de Corozo (La Quebrada)

Por esta época se ordenó de sacerdote un primo llamado Jesús Barrios que había estado en varios seminarios pero sin poder alcanzar sus sueños hHasta que un día por sorpresa de todos nos enteramos que estaba terminado sus estudios y pronto sería ordenado. El testimonio de mi primo me impulso a reconocer que realmente Dios tenía una llamada para mí. Y fue cuando dije quiero ser misionero al igual que el Padre Salesiano  Isaías Torres que se encontraba en Kenia (África) en una misión. Este gran testimonio de vida marco el inicio de una fuerte inquietud que se manifestaba en el deseo de trabajar en la pastoral infantil, juvenil y de los ancianos.

En medio de un proceso de muchas preguntas acerca de la vocación encontré algunas respuestas a través de la lectura y oración con los de los evangelios. La Señora Cristina Álvarez, -una amiga de la comunidad- nos enseñó a valorar los evangelios como lugar para encontrar la voluntad de Dios. Empecé a  comprender que la misión que Dios me pedía realizar era más grande de lo que yo creía entender. Fue así como un día en una conversación con un amigo llamado Dimas me comentó que había conocido a unos Padres llamados “Escolapios” que se dedicaban a la educación y  misionaban  entre los más pobres y además vivían en comunidad, eran alegres y muy trabajadores. Este testimonio me llamó mucho la atención y me gustó la idea de combinar el sacerdocio ministerial con la educación. Así fue como tome la iniciativa de llamar a la comunidad del Trompillo en Barquisimeto para obtener más información. Me atendió un Joven llamado Carlos Quintero  que estaba allí realizado una experiencia vocacional. A los 17 años inicie el proceso vocacional vía telefónica y con algunas visitas a mi casa por parte de Carlos y el Padre Omar Gutiérrez.

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Escolapios asistentes a la celebración

En agosto de 2007 deje mi Comarca por primera vez y me adentré en la gran aventura de la vocación. Participe en un Campamento Vocacional con el P. Willians Costa y otros jóvenes que estaban como yo asustados y con muchas preguntas. Esta experiencia de trabajo en el Barrio el Trompillo con los niños y el testimonio de los escolapios Carlos Curiel, Omar Gutiérrez, Oscar García y Williams Costa, lograron dejar la convicción profunda de una llamada que ahora se hacía presente en mi vida y que ahora me tocaba responder con valentía, pasión y coraje.

El 24 de septiembre de 2007 dejé nuevamente a mis padres, hermanos, amigos y tierra para iniciar una experiencia de aspirantado en la casa de Baradida junto a José Luis Colmenares, Jesús Chivico, Ítalo Rafael, Ibrahim Pinto y los Padres Alfonso Olazabal y Willians Costa como maestro.

Hoy 6 de octubre de 2017  puedo afirmar que la experiencia de aspirandado me ayudó a consolidar una llamada tan profunda  y a fundar la bases de un proceso formativo integral que fui realizado en distintos lugares como Caracas, Colombia y Nicaragua.

La vida y obra de nuestro fundador San José de Calasanz la asumí como una vida capaz de experimentar el sentido de ser valiente para responder  a la llamada de Dios.

 Ser escolapio en medio de mis hermanos de comunidad es una experiencia que me llena de esperanza y coraje principalmente a la hora de asumir los desafíos propios de cada  vocación.  A quienes lean este testimonio vocacional les pediría que asumieran en su corazón el lema de ¡Sé Valiente la misión te espera!  Que María Madre de las Escuela Pías nos siga acompañando con su maternal protección y bendiga a tantos niños que necesitan de un escolapio laico o religioso que pueda ayudarle a descubrir su interna inclinación.

Más fotografías.

 

Tiempo de gracia

Ordenación sacerdotal de Pablo Antonio López

IMG-20170923-WA0029_resizedNuesta Provincia vive un tiempo de gracia y fecundidad vocacional.

El sábado 23 de septiembre, recibió el sacramento del orden sacerdotal, el escolapio Pablo Antonio López en la bella ciudad nicaragüense de Masaya, de dónde es oriundo.

La celebración fue presidida por el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez que curiosamente, también es de Masaya y fue ex-alumno del ITAC de Costa Rica en su etapa de formación inicial con los carmelitas.

Pablo fue acompañado por los escolapios de Nicaragua y algunos que vinieron de otros países, además de un buen grupo de jóvenes del Movimiento Calasanz del país.

La ordenación de Pablo es la primera de las cuatro que viviremos en este tiempo. El 30 de septiembre, José Alejandro Peña en Valencia (Venezuela), el 7 de octubre, Fredy Araujo en La Quebrada (Venezuela) y el 21 de ocubre, Alain Poudy en Cap Haitiene (Haití).

Muchas bendiciones para todos ellos y que Dios les conceda mucha fidelidad y entrega al servicio de la Iglesia en las Escuelas Pías. Que su compromiso sirva de llamada para muchos más jóvenes que desean entregar su vida a los demás.

 

Regalos a Calasanz

fb_img_1489921170807Este año jubilar está lleno de bendiciones para nuestra naciente Provincia de Centroamérica y Caribe. Sin duda, la más relevante será la próxima ordenación sacerdotal de 4 hermanos nuestros: José Alejandro Peña, Fredy Araujo, Pablo Antonio López y Alain Poudy. En esta fase final de preparación a este hermoso acontecimiento, pedimos a Dios que les conceda la fidelidad en la entrega y la pasión por la juventud.

De la estirpe de los robustos

En recuerdo al P. José Fidel Unanua.

Aunque uno viva setenta años y el más robusto hasta ochenta, su afán es fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan. (Salmo 90,10)

unanua-2El P. José Fidel estaba en la categoría de los robustos, de los religiosos que forjaron su vocación en la dura España de la posguerra y que aprendieron de los mártires de la guerra civil el coraje de entregar la vida por el evangelio.

Se formó en el Seminario Escolapio de Irache y en Albelda junto a cientos de jóvenes que buscaban recomponer los tejidos de una Iglesia destruida por los prejuicios y la intolerancia de la guerra. Esos jóvenes querían construir un mundo nuevo desde su compromiso con la escuela. Querían poner las condiciones para que nunca más hubiera una guerra cruel.

Se nos fue el padre José en una soleada mañana de Pascua. La misteriosa visita de la muerte nos sorprendió y nos heló el corazón pero nos dejó una paz profunda y serena en el alma por haber conocido a un gran escolapio.

Cuando ya cruzaba el límite de los 80 años, el padre escogió la cordial y cálida ciudad de Carora para pasar la última etapa de su vida. Así nos lo compartía: “quiero ser útil hasta que Dios me dé fuerzas y le pido que siempre me dé lucidez”.

Y el Señor le concedió este deseo. Sirvió como sacerdote escolapio hasta el final; en el servicio del altar, en las confesiones frecuentes, en las visitas a los enfermos y en las innumerables exequias que presidía con tanta diligencia. Estuvo lúcido hasta el final, como pedía a Dios.

Y también le concedió una larga y fecunda vida, una bendición para tantas presencias escolapias donde sirvió como gran misionero navarro que era tras los pasos de San Francisco Javier. Fue durante muchos años el formador de jóvenes escolapios, superior de las Escuelas Pías de Chile y de Venezuela, vicerrector en la Universidad Cristóbal Colón de Veracruz y en los últimos años de su vida, en la tranquila y dulce ciudad de Carora.

Fue un gran apasionado por San José de Calasanz y las Escuelas Pías. Estaba pendiente de todo lo que pasaba en la Iglesia y en la Orden escolapia. Cuidaba las relaciones con las personas que había conocido a lo largo de su vida. Con delicadeza de caballero, no se olvidaba de felicitarles en su cumpleaños. Un gran detallista.

Una de las mejores hazañas escolapias del P. Fidel fue gestionar con el gobierno venezolano un convenio por el cual, la mayoría de escuelas católicas del país pudieran ofrecer educación a los más pobres. Un bien increíble para tantas familias sencillas que buscan en las escuelas católicas un lugar para crecer. Seguro que la familia AVEC le estará eternamente agradecido.

Muchos de vosotros decís que era un santo. Yo le añadiría; además un “santo cabezota”… ya sabéis a qué me refiero. No quiero hablar mal de él; al contrario, creo que los grandes hombres que han hecho avanzar la Iglesia han sido un poco tercos y cabezotas con sus convicciones más profundas. Y si no, lean la vida de uno de los santos más geniales de la Iglesia: San José de Calasanz. Ese sí que llevó sus convicciones hasta las últimas consecuencias.

De todas las fotografías recientes que tenemos del padre, hay una que expresa muy bien lo que era el P. José. Está tomada en la capilla que los escolapios construyeron en el popular sector de La Lucha. El padre explica la Palabra amplificando su débil voz con una corneta a la vez que posa tiernamente su mano derecha en el hombro de un niño pobre. ¡Qué imagen tan escolapia!, ¡Qué orgulloso se sentirá hoy san José de Calasanz en el cielo cuando lo reciba!

Inevitablemente, me viene al recuerdo aquella preciosa carta que nos dejó Calasanz:

El camino más corto y más fácil para ser exaltado al propio conocimiento y de este a los atributos de la misericordia, la prudencia y la paciencia infinita de Dios, es el abajarse a dar a luz a los niños y en particular a los que son como desamparados de todos que por ser oficio a los ojos de mundo tan bajo y vil, pocos quieren abajarse a él”. (Epistolario, 1236).

Sin duda, el sabio y preparado P. José supo abajarse a los sencillos, a los niños, a los pobres, al servicio de sus hermanos de comunidad. Un gran ejemplo para tantos escolapios que intentamos ser fieles en el camino de Calasanz.

La ciudad de Carora ha tenido la gracia de acoger a un hombre sabio y santo que se une ya a la larga lista de escolapios que entregaron su vida al servicio de la juventud en esta tierra.

 

Reconocimiento al P. Unanua

En el 70 aniversario de la fundación de AVEC

20160122_105508Todos los años, AVEC (Asociación Venezolana de Educación Católica) hace un reconocimiento a educadores comprometidos y vocacionados. Este año, recibieron este reconocimiento la profesora Marbella Colombo, directora del Colegio Cristo Rey de Carora, la profesora del CECAL Calasanz del barrio de San Vicente, Elba Aponte y nuestro padre José Fidel Unanua por su protagonismo especial en la firma del convenio AVEC con el Estado Venezolano. Este convenio ha favorecido la unidad de la Educación Católica en torno a un proyecto y sobre todo, el acceso a las clases populares.

El P. José Fidel realizó una magnifica memoria agradecida de la Escuela Católica en el país y los grandes desafíos para el futuro.

Para quien desee leer completo su discurso: Setenta AVEC. Calidad y Compromiso.

Escolapio “en servicio”

8245_10153880426649443_2222091629005637499_nOrdenación diaconal.

El sábado 16 de enero la parroquia San José de Calasanz de la ciudad de Valencia se vistió de fiesta para celebrar junto a la comunidad cristiana escolapia y el obispo de la diócesis Monseñor Reinaldo del Prette, la ordenación diaconal del escolapio Luis Alberto Hernández Cardozo que durante dos años estuvo de experiencia pastoral en esta comunidad.

En el evento se hicieron presenten el P. Provincial y un buen número de religiosos escolapios, miembros de la Fraternidad, familiares, amigos y fieles de la parroquia.

Como siempre, el obispo estuvo muy cercano y simpático. En su extensa pero amena homilía recordó cuál es el origen bíblico de este ministerio y cómo evolucionó hasta nuestros días para después, animar a Luis Alberto a servir a la misión de la Iglesia entregando la vida sin reservas.

Antes de pasar al rito de ordenación, Raúl Zambrano y Williams Costa, en representación de la comunidad cristiana,  hicieron una semblanza vocacional de Luis dando testimonio de que realmente es digno de recibir este ministerio y de que lo llevará con dignidad.

Finalmente, la intervención cordial, sencilla y agradecida de Luis por la historia de amor que Dios estaba haciendo con él.

Realmente, la comunidad cristiana crece en momentos como el que hemos vivido este día. Le pedimos a Dios que sean cada vez más frecuentes entre nosotros y que nos permita verlos y  gozarnos de como la Iglesia y la Escuela Pía crece con el SÍ generoso de tantos jóvenes dispuestos a seguir al Maestro Jesús.