Escuelas Pías Centroamérica y Caribe

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Un “no sé qué que qué sé yo”. El alma de nuestras escuelas

Durante la Visita Canónica General que hice a las presencias de Venezuela, una de las miembros del Consejo Técnico de nuestro colegio “Cristo Rey” de Carora pronunció de manera espontánea una frase que a todos nos hizo reír pero que es muy profunda. Yo le dije que iba a escribir una Carta a los Hermanos titulada con la misma expresión. Estábamos hablando de las cosas buenas del colegio, y dijo que, para ella, el colegio tiene “un no sé qué que qué sé yo” que hacía que ella se sintiera en él como en su casa.

He pensado un poco en esa frase y en su profundo significado, y he pensado que sería bueno compartir con todos vosotros algunos sencillos ejemplos de ese “no sé qué que qué se yo” que caracteriza los colegios escolapios.

Llevo dos años llevando adelante la Visita Canónica a la Orden. He ido visitando las escuelas, una por una, y he escuchado a alumnos, a docentes, a padres de familia, a escolapios, a responsables de pastoral, etc. A muchas personas. Y he ido percibiendo las “vibraciones del alma del colegio”, los aspectos y las experiencias que hacen diferente a nuestra escuela. Voy a compartir con vosotros algunas de ellas. Seguro que hay muchas más, pero creo que el esfuerzo de “poner nombre” a lo que vibra en el colegio es algo bueno y nos puede ayudar.

“Los profesores nos conocen”. Esta es la experiencia más clara que emerge entre los alumnos del colegio cuando les preguntas lo que más valoran de su escuela. Y me alegra mucho poder decirlo. Los alumnos se sienten personas -y no sólo nombres de una lista-, se sienten queridos, acogidos, tenidos en cuenta. Sienten el colegio como una familia, como un espacio en el que pueden crecer, en el que pueden vivir y construir sueños. Desde mi punto de vista, estamos ante un bello ejemplo de lo que quiere decir el primer elemento de identidad calasancia de nuestras escuelas: la centralidad de niños y jóvenes.

“Mi hijo está todo el día en el colegio, no hay quien le saque de él”. Muchos padres de familia expresan así el ideal de “escuela a pleno tiempo” que caracteriza -debe hacerlo- a los colegios escolapios. Un colegio abierto, que rompe los límites del horario académico y que propone diversas iniciativas pastorales, deportivas, sociales, de apoyo escolar, etc.- que hacen que la educación que se ofrece en él sea verdaderamente integral.

“El colegio me dio la fe, me acompañó en ella y me ayudó a vivirla”. La inmensa mayoría de nuestros exalumnos que permanecen cerca del colegio y de nuestras propuestas (hemos de reconocer que hay muchos que han perdido este don) expresan con profundo agradecimiento que es el colegio donde consolidaron -y en bastantes casos donde lo recibieron- el don de la fe. Sabemos que tenemos colegios en todos los contextos posibles en relación con la experiencia religiosa. Pero sabemos también que el don de la fe puede y debe ser ofrecido, propuesto y acompañado en cada uno de ellos.

“Calasanz ha cambiado mi vida”. Esta es la experiencia de muchos de nuestros educadores y educadoras. La figura de Calasanz, su carisma, la experiencia calasancia que se transmite en un colegio que vive auténticamente su identidad, hace que nuestros educadores descubran de manera nueva su vocación. En encuentro con Calasanz enriquece y redimensiona la vocación de cada maestro. Los colegios que no trabajan sistemáticamente esta inmensa riqueza que tenemos hacen un grave daño a los educadores que trabajan día a día en ellos, y consecuentemente a los alumnos.

“Me sentí acompañado”. Esta experiencia de nuestros alumnos y educadores, sobre todo en los momentos especiales de la vida de cada uno (una confirmación, una primera comunión, un fallecimiento, la dura experiencia de la enfermedad o de la emigración, etc.) tiene un hondo significado de familia. Decir de un colegio que es como una familia es realmente valioso.

“Trabajamos juntos”. No hay duda de que el sistemático trabajo en equipo hace que los educadores construyan, día a día, un modo “relacional” de ser educadores. Y esto marca completamente el clima de la escuela, y hace emerger muchas cosas buenas en el colegio.

«La innovación educativa que destaca lo humano y lo solidario”, que estamos impulsando con tanta fuerza en nuestras escuelas, forma parte de estas vibraciones del alma escolar. El “aprendizaje-servicio”, la “escuela de caridad”, el “aprendizaje cooperativo”, el “Yo puedo” y tantos otros dinamismos que estamos impulsando en las escuelas son algo más que un método. Configuran el tesoro del colegio y lo construyen día a día.

La Oración Continua que se vive en tantos de nuestros colegios, en los que los alumnos y los educadores oran juntos, va poco a poco haciendo su labor en esta tarea de “dar vida calasancia” al colegio. Hay una apuesta fuerte de la Orden por llevarla adelante, y estoy convencido de que esta dinámica irá poco a poco fortaleciendo la identidad calasancia de nuestras obras y la vinculación de los educadores con nuestra propuesta educativa.

El Movimiento Calasanz. Me he encontrado con colegios en los que la mayor parte  de los alumnos forman parte del Movimiento Calasanz. Se trata de una realidad en crecimiento, que está llamada a trasformar el perfil de nuestros colegios. Poco a poco se va consolidando una visión más global de “escuela escolapia”, en la que todo lo que hacemos en ella forma parte del colegio, no sólo las clases. El Movimiento Calasanz es una formidable herramienta para acompañar a los alumnos de manera integral y para no dejarles abandonados cuando terminan sus estudios. Hay que seguir adelante con esta apuesta, en todos y cada uno de los colegios de la Orden. En ninguno debemos hurtar este tesoro a nuestros niños, adolescentes y jóvenes.

En “COEDUPIA” me di cuenta de lo diversos y lo iguales que somos. Esta expresión es una de las mejores síntesis que he escuchado de lo que vivimos en el Congreso de Educación Escolapia que se celebró en Santiago de Chile en abril de 2017, con motivo del Año Jubilar Calasancio. Es absolutamente cierta. La identidad escolapia estaba clarísima para todos, tan clara como la gran diversidad desde la que esta identidad se encarna y se lleva adelante. Poner en común nuestros modos de hacer y de vivir nuestro ministerio nos ayuda a aprender, a respetar, a valorar y a construir juntos. Una de las claves del alma de las escuelas escolapias es que cada vez ven más claro que no se bastan a sí mismas y que la pertenencia a una red universal les da un valor añadido que llega hasta el ejercicio concreto de nuestro ministerio en el aula. La pertenencia y la vinculación no es una experiencia teórica ni una constatación sociológica. Es una experiencia de identidad.

“Cuando escuché que Calasanz no es sólo el patrono de los educadores, sino de todos los que hacen posible su sueño, me emocioné”. Son muchísimas las personas que trabajan en nuestras escuelas que necesitan sentirse convocadas y tenidas en cuenta cuando hablamos de nuestros colegios. No sólo los educadores. Estamos hablando del personal de Secretaría, de Administración, de Limpieza, de Mantenimiento, de Comunicación, de Biblioteca, del Comedor, etc. Todos hacen posible la escuela escolapia, y todos deben sentirlo, saberlo y escucharlo. Calasanz limpiaba las aulas, llevaba las cuentas económicas, acompañaba a los niños a sus casas, etc. Todas las tareas son importantes, y todas hacen posible el sueño de Calasanz. Nuestro Santo Padre es el patrono de la escuela, de toda la escuela.

“Mi padre y mi abuelo también estudiaron aquí”. La memoria de los niños llega hasta su abuelo, no es fácil que llegue más allá. Pero son muchos los que tienen esta experiencia. Es preciosa, y está indicando algo muy valioso. Son muchas las familias que sienten que el colegio forma parte de ellas, y esto se trasmite de padres a hijos.  Estas familias supieron descubrir el alma de la escuela y no quieren perderla.

Los escolapios que dieron la vida por el colegio y ya no están entre nosotros. Podría citar muchos nombres, pero siempre faltaría a la justicia olvidando alguno. Pero entre las “palpitaciones del alma de la escuela” siempre aparecen los nombres de esos escolapios que estuvieron tantos años en el colegio y que marcaron la vida de tantas generaciones. Hoy eso ya no es tan frecuente, porque la movilidad es mucho mayor. Pero es precioso oír hablar a los educadores o a los exalumnos de esos escolapios que marcaron para siempre su vida y la de la escuela. Eso nos ayuda a entender la importancia de la presencia de un escolapio que “siempre está ahí”, y del que los alumnos saben que nunca les va a fallar.

El “alma de la escuela escolapia” necesita ser expresada, visibilizada, construida y disfrutada. Cada vez es más claro entre nosotros que la comunidad cristiana escolapia (Reglas 103) es uno de los espacios privilegiados desde los que se configura esa alma, y que la celebración de la Eucaristía en el seno de esa comunidad es el momento central y de la misma.

Podría seguir citando muchas experiencias más, unas sencillas, otra muy profundas. Pero no quiero extenderme más. Pero me gustaría que, al hilo de la lectura de esta Salutatio, pudierais hacer el trabajo de continuar la lista y completarla, dando nombre a ese «no sé qué que qué sé yo» que hace que nuestro colegio sea especial para quien vive y trabaja en él.

Termino con una breve cita de Calasanz, tomada del Memorial al Cardenal Tonti, que refleja muy bien que, en el seno de las Escuelas Pías, desde el nacimiento, hay “algo diferente” que hay que saber nombrar y cuidar. No cito el párrafo completo: “Supuesta, pues, la necesidad y utilidad de esta Obra, que abraza a todas las personas, condiciones y lugares, toda la educación básica y todos los medios para vivir bien, se deduce, como consecuencia lógica, la necesidad de hacerla Orden, tanto para estabilizarla (…) como también por la necesidad de ampliarla y propagarla según las necesidades, deseos e instancias de muchos. Todo esto no puede hacerse sin muchos obreros, que no pueden conseguirse si no tienen gran espíritu y son llamados con vocación particular”.

Recibid un abrazo fraterno

Pedro Aguado Sch. P.

Padre General

 

Y nuestra Demarcación hoy 1 de enero esta en su 7º Aniversario

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Hoy 1° de enero 2020 damos gracias a Dios por el 7° aniversario de nuestra naciente Provincia de las Escuelas Pías de Centroamérica y Caribe. En plena niñez, es importante sembrar en ella los valores y principios que definirán su vida adulta. Dios haga su obra en medio de nosotros, y podamos ser fieles al Evangelio en medio de la realidad en las que estamos llamados a vivir. A todos los hermanos, a los fraternos, a todos los que forman parte de la Escuela Pía centroamericana y caribeña.

¡Feliz cumpleaños! 🇨🇷🇨🇺🇳🇮🇩🇴🇻🇪…🇭🇹

Salutatio Patris Generalis: Comprar un terreno cuando todos se van…

Tal vez os sorprenda el título de esta carta porque, sin duda, es bastante extraño. Está inspirado en el pasaje bíblico de Jeremías 32, en el que Dios le pide al profeta que compre un terreno cuando Jerusalén está a punto de caer en manos de los caldeos y todo el pueblo partirá al exilio a Babilonia. ¿Es normal comprar un terreno, algo que indica la voluntad de permanecer, cuando el ejército enemigo está a punto de tomar posesión de todo el país? Pues Jeremías, fiado en la palabra del Señor, compra ese terreno.

Hace unas semanas recibí un correo electrónico de un escolapio de Venezuela que me hablaba de las obras que están haciendo para ampliar el Liceo del Trompillo, en la ciudad de Barquisimeto. El Trompillo es uno de los barrios más pobres de la capital del estado Lara, en Venezuela. Los escolapios llevamos bastantes años trabajando allí en obras de Educación No Formal, parroquiales (Vicaría de la Transfiguración del Señor) y Educación Formal (primero en una escuela de Fe y Alegría, ahora en un Liceo propiedad de la Orden). En este mensaje, nuestro hermano comparaba la decisión de la Provincia de buscar recursos para ampliar ese Liceo con la opción de Jeremías.

Creo que es una comparación muy acertada. ¿Tiene lógica ampliar una escuela en un país del que se marcha tanta gente y en el que las esperanzas de vida y de libertad disminuyen cada día? ¿Es lógico apostar por una escuela en un contexto en el que no se ve ningún horizonte? ¿Es bueno consolidar una obra en un lugar del que quien puede se marcha?

Esta noticia del Liceo de Barquisimeto me hizo pensar mucho, y muy a fondo, sobre nuestro papel en circunstancias de dificultad y de crisis. Pienso que en el seno de las Escuelas Pías hay, desde la fundación, un componente en parte contracultural y en parte profético. Se trata de una característica que es muy nuestra y que nunca debiéramos perder. Todo lo contrario, lo tenemos que cuidar.

Cuando pienso en la historia de la Orden, encuentro numerosos ejemplos de esta actitud escolapia, heredada de Nuestro Santo Padre. Calasanz funda las Escuelas Pías “contra viento y marea”, y lucha por conservarlas y mantenerlas contra todos los poderes de este mundo. Un bello ejemplo de esta lucha es un memorial escrito por Calasanz en el año 1645[1] y dirigido a la Comisión Cardenalicia que estudiaba la posible supresión de la Orden. No es un memorial muy conocido, pero es muy valioso. Si en Tonti Calasanz expone un proyecto, en este texto Calasanz defiende una realidad. Lo cito como ejemplo de lucha por un proyecto, “cuando el viento es completamente contrario”. Lo mismo podemos decir de la decisión del fundador de enviar religiosos a la Europa protestante, a un contexto en el que la misión educativa, que ya era de por sí bastante complicada, iba a ser mucho más difícil. Pero quedó claro desde el principio: no vamos a un lugar porque sea fácil, sino porque es necesario. Y no nos marchamos porque es complicado.

Seguro que nuestros historiadores pueden citar muchos ejemplos valiosos de nuestra historia que avalan este “gen” contracultural y profético que nos caracteriza. Sin duda que la apuesta del P. Borrell por luchar por la presencia escolapia en Polonia hizo posible que la Provincia resucitara y sea hoy una de las Provincias más vitales de la Orden. Tampoco tengo dudas de que el esfuerzo y la pasión apostólica de los escolapios de Europa Central hizo posible la continuidad de nuestra misión en los duros años del dominio comunista en sus respectivos países.

Quizá no sea tan conocido, pero creo que podemos citar y valorar el ejemplo de Cuba, que nunca se abandonó por parte de la Orden, con el esfuerzo extraordinario de la Provincia de Catalunya y  la ayuda de otras demarcaciones y la clarividencia del entonces Padre General Vicente Tomek que vio claramente que la Orden debía continuar acompañando a los exalumnos cubanos, asociados en la Unión Familia Escolapia Cubana (UFEC), el más valioso ejemplo que tenemos de amor por Calasanz de muchísimos exalumnos escolapios.

No estoy proponiendo tomar decisiones sin lógica. Todo lo contrario. Estoy proponiendo introducir la profecía y lo contracultural en la lógica de nuestras decisiones. Gracias a esta “lógica”, la Orden tiene hoy, por ejemplo, dos pujantes demarcaciones en Asia, fundadas inicialmente por muy poquitos escolapios y, en algún caso, jubilados.

¡Hay tantos ejemplos…! Cuando el P. Julián Centelles, entonces Provincial de Catalunya, visitó México, vio clara la posibilidad de “volver a fundar la Orden en Puebla”, y pidió a su Vicario en Catalunya que le enviara algunos escolapios. El P. Manuel Bordás, que era el Vicario Provincial, se asustó y pidió consejo al P. Tomek que le respondió diciéndole que “las oportunidades hay que aprovecharlas”, y le dijo que mandara los religiosos a tierras mexicanas. Ahí está hoy la Provincia de México, sede del próximo Capítulo General. En la misma época, un sacerdote venezolano pidió al entonces Provincial de Vasconia, P. Juan Manuel Díez, que enviara un escolapio a su parroquia (Boconó). El P. Provincial no se fiaba mucho de esta propuesta, pero vio en ella una buena posibilidad de entrar en Venezuela, y envió al P. Nagore. Lo de Boconó no funcionó, pero el P. Nagore fundó en Carora y hoy tenemos seis colegios en esa sufrida tierra venezolana.

La mayor parte de las fundaciones hechas por la Orden tienen ese componente de “audacia y paciencia[2]” propio de las Escuelas Pías. Empiezan de modo muy pequeño y humilde, con escasos recursos y muchas dificultades, y poco a poco se van consolidando y acaban ofreciendo a la Orden y a la Iglesia nuevos horizontes de vida y de misión.

No quiero poner más ejemplos concretos, porque si sigo en esta línea seguro que dejaré de citar bastantes decisiones que merecen ser recordadas. Prefiero no seguir para que nadie me riña por no citar lo que hizo su Provincia.

A la luz de Jeremías 32 y de la historia de nuestra Orden, quisiera compartir con vosotros algunos criterios que pienso que debemos tener en cuenta si queremos que nuestra Orden siga adelante, con una cada vez mayor capacidad de convocatoria, de vida y de misión. Todos y cada uno de ellos tienen consecuencias; no son teóricos.

  1. No perder nunca de vista que lo importante no es la Orden, sino la Misión. Las Escuelas Pías son un instrumento. Sin duda que importantísimo, pero nuestro acento, nuestra mirada, está puesta en los niños y jóvenes, en la Misión. Desde ahí decidimos.
  2. Obedecer siempre a Calasanz, que dejó claro a los escolapios cómo debían situarse para construir la Orden: “no dejen de extender el Instituto, manténganse unidos y en paz, y confíen en Dios”[3]. Estos son los consejos que dio a los suyos al comunicar la reducción de la Orden.
  3. No tomar decisiones, ni valorarlas, desde el corto plazo o desde la “foto momentánea”, sino desde la perspectiva del que “apunta al futuro y trabaja por él”. Un ejemplo: es muy difícil -prácticamente imposible- empezar una fundación con una comunidad que cumpla todos los requisitos de una casa canónica. Empezamos quizá de modo humilde y en ocasiones frágil, pero tenemos claro el horizonte, y en unos años se consigue.
  4. A la hora de tomar decisiones, no pensar solo en los religiosos, sino en el conjunto de las Escuelas Pías (especialmente la Fraternidad), con cuya aportación corresponsable debemos contar para seguir construyendo las Escuelas Pías de Calasanz.
  5. No contemplar nuestra Provincia como algo “definitivo” y terminado de hacer, como una entidad que no tiene que plantearse desafíos nuevos o nuevas misiones. Una Provincia es un organismo vital, llamado a dar vida.
  6. Tener muy en cuenta y enriquecer progresivamente el concepto de “mentalidad de Orden”.
  7. Dar contenido y continuidad al proyecto “Escuelas Pías en Salida”, para que sea algo más que un proyecto: un modo de entender la Orden.
  8. Ser creativos a la hora de plantearnos nuevos modos de fundar. Por ejemplo, fundaciones entre varias demarcaciones, fundaciones encomendadas a Provincias madre con experiencia, pero impulsadas por religiosos de demarcaciones más jóvenes que tienen más posibilidades de envíos misioneros, etc.
  9. Tener siempre presente el “ante todo lo pobres” que marca el sentido de las Escuelas Pías.
  10. Tener siempre delante el desafío de la sostenibilidad integral de nuestra misión, de modo que nuestras opciones perduren, se consoliden y puedan así dar frutos.
  11. Escuchar las llamadas de la Iglesia y de los niños, las realidades en las que nuestra misión es más urgente, los desafíos que como escolapios somos llamados a atender.

Podríamos seguir ofreciendo criterios. Os dejo la tarea de compartirlos en comunidad y de enriquecerlos con vuestro modo de pensar. Es bueno hablar de las Escuelas Pías y de su construcción; es importante conocer qué pasos se están dando y desde qué opciones; es imprescindible continuar construyendo las Escuelas Pías.

Quiero terminar citando uno de los himnos que solemos cantar en honor a Calasanz. Se llama “Soñador de futuro”, y entre otras cosas dice “que todos pensaban que su sueño era una locura”. El estribillo que repetimos dice que Calasanz fue un “luchador incansable, de vida y fe inquebrantable”. Este es el camino.

Gracias a la comunidad de Barquisimeto por el extraordinario ejemplo escolapio que nos dan.

Recibid un abrazo fraterno.

P. Pedro Aguado Sch.P.

Padre General

Links de la carta https://scolopi.org/wp-content/uploads/2019/11/salutatio-201910-esp.pdf

Patrocinio de San José de Calasanz

El 27 de noviembre de cada año celebramos el patrocinio de San José de Calasanz sobre la Educación Popular Cristiana. Es una fecha muy esperada por todos nuestros alumnos y educadores, por todo el personal de nuestros colegios, por todos los escolapios y todos los que nos sentimos hijos e hijas de Calasanz.Les enviamos una cordial felicitación en este día, y les invitamos a renovar, una vez más, su compromiso con el sueño de Calasanz. El proyecto educativo calasancio está más vigente que nunca, pero sigue necesitando del trabajo y del esfuerzo de todos nosotros y nosotras para poder seguir ofreciendo las mejores respuestas a las necesidades de los niños y de los jóvenes.

El Patrocinio de Calasanz adquiere, cada año, tonos especiales y, sin duda, en cada contexto es celebrado con los matices que emergen de las diversas situaciones en las que vivimos. No es posible enumerarlas todas, pero sí queremos “poner algunos nombres” a la celebración de este año.

Les invitamos a orar al Señor, por intercesión de Calasanz, para que las Escuelas Pías podamos aportar nuestro grano de arena a la paz y la concordia en aquellos países en los que en esos momentos las tensiones rasgan la convivencia; para que podamos educar en la dignidad de todos los seres humanos; para que podamos encontrar caminos para acompañar la fe de nuestros niños y jóvenes y para que sepamos acercarles a ella a quienes no disfrutan de ese don; para que podamos seguir ofreciendo espacios educativos a los niños más pobres y necesitados; para que cada vez sea mayor la identidad calasancia de cuantos formamos parte de la familia escolapia, etc.

Celebramos este Patrocinio en el contexto de la invitación del Papa Francisco a “reconstruir el pacto educativo global para reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión”. Este desafío compromete profundamente a las Escuelas Pías, fundadas por el pionero de la educación integral, para todos, como clave de un mundo mejor. Tengámoslo muy presente en esta celebración.

Son muchas los desafíos que necesitan la protección de Calasanz, nuestro patrono. Les invitamos a tenerlos presentes y a discernir, en su propio contexto, cuáles son los más significativos. Este es el sentido profundo de la celebración del Patrocinio de Calasanz. Gracias por la aportación de cada uno de ustedes en la construcción del proyecto de Calasanz.

Reciban un abrazo fraterno

La Congregación General de las Escuelas Pías

Visita del P. General por Valencia

Desde el jueves 14Nov al mediodía al sábado 16Nov nos visitó el P. General Pedro Aguado y su Asistente General por América, el P. Francisco Anaya.
  • 14Nov: La visita inició el jueves con el personal de la Obra Social San José
    de Calasanz, Después del almuerzo se dio cita con el Equipo de Presencia Escolapia local. Posteriormente, en la tarde se congregó con las fue:rzas vivas de la parroquia y el Movimiento Calasanz. La visita del P. Pedro Aguado en la parroquia estuvo centrada en:

    1. Realizar apertura a la Semana Calasancia en las diversas plataformasde misión escolapia en la presencia
    2. En la Asamblea Parroquial animar y agradecer al sujeto escolapio por la misión de la evangelización según el carisma calasancio
    3. Escuchar a los niños, jóvenes y adultos en sus inquietudes cerca del seguimiento de Jesús desde los diversos ámbitos parroquiales, tales como: Pastoral Social, Movimiento Calasanz, Legión de María, Movimiento Calasanz de Adultos, Fraternidad Escolapia…

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  • 15Nov: Colegio Calasanz en sus 60 aniversario.Este día con el Consejo Técnico del Colegio Calasanz. A media mañana se celebró la festividad de los 60 años del  colegio, la Eucaristía estuvo presidida por el P. General Pedro Aguado.  Posteriormente, en este mismo son de los 60 aniversarios, la radio“Toma nota FM” entrevistaron a los PP. Pedro Aguado (P, General Escolapio), Francisco Anaya (P. Asistente General por América) y a Willians Costa (P. Provincial de Centroamérica y Caribe). En la tarde del viernes se llevó a cabo la reunión de párrocos de Venezuela

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  • 16Nov: Asamblea de Escolapios, religiosos y fraternidad juntos. Iniciamos el día compartiendo el desayuno y la oración. Los religiosos escolapios se reunieron junto al P. General y su Asistente. En otro espacio, se realizaba la XI Asamblea de la Fraternidad Escolapia de Venezuela, compartiendo las realidades de las
    comunidades, rendición de cuentas de Itaka-Escolapios de Venezuela, la
    presentación de los proyectos para el periodo 2019-20 para su conocimiento y aprobación. Antes de almorzar, religiosos y laicos de la Fraternidad celebraron la Eucaristía. Después del almuerzo, se realizó la Asamblea de Escolapios junto al P. General y su asistente.

 

  • Palabras del P. General en la Asamblea de Escolapios en Venezuela
    Mirarnos que somos los que estamos construyendo la misión escolapia en Venezuela 5 verbos:

    • CONSTRUIR. Las Escuelas Pías cada día. Construyendo el horizonte,
      viviéndolo con pasión. No vale cansarse
    • VIVIR CON AUTENCIDAD. La Fraternidad Escolapia es portadora del
      carisma calasancio, cuidando: oración, la reunión, la comunidad…
    • CONVOCAR. Llamar a otros a la vocación escolapia, y conjugando el
      verbo: yo convoco, tú convocas, el convoca… Es la más urgente desde
      las Escuelas Pías. Convocar a las vocaciones religiosas y laicales.
    • ASUMIR. Soñar los proyectos, pero asumiéndolos, Asumir por lo que
      hemos optado, desde lo personal, desde lo comunitario…
    • ESPERAR. Virtud teologal. Soñamos hombres y mujeres de esperanza

 

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  • Debemos tener sentimientos de hermandad
  • Mayor compromiso de la presencia escolapia: nuestro tesoro compartido.
    Equipo carismático
  • En las dificultades, acompañarnos, religiosos y laicos
  • Soñando en nuevas fundaciones: Nigeria, Guatemala y Timar del este, y
    desde allí nuestro desafío en crecer. Una Escuela Pía en salida
  • En el próximo Capítulo General que se celebrará en México,  se
    festejará los 400 años del gran Memorial de Calasanz  al Cardenal
    Tonti
  • Agradecemos los proyectos educativos. El carisma está vivo
  • Nuestros formandos cuando entran, saben que comparten el carisma
    escolapio con las Fraternidad Escolapia, con los laicos…
  • El mundo se puede cambiar, ¿cómo? Desde la educación
  • En las Escuelas Pías vamos poco a poco, piano a piano, pero sin parar

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