Escuelas Pías Centroamérica y Caribe

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Reunión de Movimiento Calasanz. Circunscripción de América

El pasado 27 de febrero, se realizó la 1era. reunión del año con las coordinaciones de cada demarcación del Movimiento Calasanz de América.

Participaron Matías de Argentina., Leonardo de Chile., Alex, Benito y Guillerme de Brasil-Bolivia., Daniel y Santiago de Nazaret., Modesta de Centroamérica y el Caribe., Emmanuel, Gustavo, Miguel, Juan Fernando y Mauro de México., José de California., Jorge de USA-PR., con la invitación especial de Francisco de Guatemala., además de Juan Carlos de la Riva, director de RPJ.

En un ambiente de alegría por el encuentro, la reunión inició con un momento de oración. La lectura del día iluminó la reunión con el evangelio de Marcos 9, 2-10. Después de escuchar el evangelio se expresó en el compartir que la diferencia de la salud y la enfermedad radica, en el servicio a los más necesitados entre los necesitados. Unidos en oración se pidió a la Virgen María que acompañe la misión escolapia de cada presencia en estos tiempos de pandemia, a cada una de las obras; a los educadores, a los niños y jóvenes.

El primer punto del día fue, la propuesta y conformación de un Consejo Joven que colabore de manera cercana y activa con la RPJ y con el instagram de Movimiento Calasanz. Se acordó que cada demarcación propusiera a dos jóvenes, ya sea laico o religioso para que se logre un equipo protagonista del proceso evangelizador digital juvenil con la tarea de generar contenido en redes sociales. Gracias a Daniel del Toro de Nazaret y Jorge Ramírez Quiles de USA-PR por la propuesta y coordinación de los equipos de trabajo.

En el segundo punto abordado en la reunión, presentó JuanCar la Red de Pastoral Juvenil, ésta anhela establecer un vínculo de colaboración con el movimiento Calasanz de cada presencia para fortalecer los procesos de formación pastoral con un curso on-line, con la conformación de un consejo que involucre a los jóvenes de América para la evangelización juvenil y con un directorio de agentes que aporten contenido reflexivo y formativo a la revista y las redes sociales. Se recibió con apertura la propuesta y con el deseo de trabajar en red, cabe señalar que, ha habido acercamiento previo con el SEPI, el equipo del Movimiento Calasanz de Nazaret y México. Se acordó que cada coordinación local se reunirá en los días posteriores con RPJ para concretar su participación, las siguientes preguntas guía sirven de punto de partida: ¿Qué podemos y queremos aportar a la RPJ? ¿Quiénes y qué aportarían? ¿Se sumarían otras personas de la provincia? ¿Quiénes?

El tercer punto que se trabajó fueron los avances de la página web y la organización de las redes sociales del Movimiento Calasanz. Se compartieron los adelantos y los retos para conformar un portal que exprese la vida con noticias, recursos y materiales que sirvan de referencia y dinamismo para el proceso que cada presencia vive. Se acordó que cada demarcación delegará a una persona para formar un equipo de comunicación que reflexione y concrete acciones conjuntas de comunicación e información.

El cuarto punto que se abordó fue la presentación del curso básico virtual del Movimiento Calasanz. El objetivo es ofrecer y dinamizar los procesos de formación de los educadores de cada presencia. El curso consta de nueve módulos, uno cada tres semanas, se trabajará los 10 cuadernillos que ofrece el movimiento Calasanz para la formación básica de los educadores con la participación de 10 educadores de cada demarcación de América y se abre a educadores de Europa. Las inscripciones se realizarán en marzo y se llevará a cabo del mes de abril a octubre. Agradecemos la coordinación del curso por parte de Santiago Gaviria y del equipo Gral. del Movimiento Calasanz, al ICCE de Nazaret por su soporte técnico y desarrollo.

La próxima reunión virtual, será el sábado 03 de julio con el objetivo de seguir respondiendo a la pregunta: ¿Qué podemos hacer juntos para crecer en Movimiento?

#ReiniciamosJuntos   #MCal

Mauro Rodríguez Cuahutle,

Equipo Gral. del Movimiento Calasanz

Gracias, envío y Escuelas Pías. IV y último día de la II Asamblea de la Fraternidad General

El P. Pedro Aguado toma la palabra al inicio de la última sesión de trabajo de la II Asamblea para comunicar la persona que ha designado para completar la formación del Consejo General: será el religioso P. Emmanuel Suárez, de la Fraternidad de México. Una persona con gran visión de Orden, conocimiento de la realidad y de la Fraternidad, sensibilidad para afrontar este servicio y aportar novedad. Así que con un aplauso de los asistentes y gran alegría se ha acogido su incorporación. De esta manera queda completado el Consejo General, haciendo visible y real este sujeto compartido de religiosos y laicos.

Es inmenso el agradecimiento al Padre Javier Aguirregabiria por todo lo aportado en este sexenio, por el impulso de la Fraternidad sin descanso y la disponibilidad del P. Emmanuel, que acoge el nombramiento con gratitud y humildad por la confianza depositada en él.

La primera parte de la sesión de hoy ha sido nuevamente de trabajo en grupos, para tratar de hacer propuestas concretas que ayuden al nuevo Consejo General en la definición de las líneas estratégicas para la Fraternidad en el nuevo sexenio. Rico, como siempre, el diálogo y el compartir.

Las experiencias significativas compartidas hoy nos han acercado a Hungría, Chile y a Betania.

En la segunda sesión, el Consejo General ha dirigido unas palabras a los asistentes con mucha cercanía. Es difícil recoger en estas líneas todo lo que ha dicho, pero os ofrecemos algunas pinceladas: han manifestado su alegría por el encuentro de estos días, por el sueño de Calasanz compartido entre tantos religiosos y laicos. Estamos viviendo un momento de esperanza e ilusión al ver crecer la fraternidad, es necesario que cuidemos de esta preciosa criatura, para que siga creciendo sana y fuerte. El Consejo asume con gran disponibilidad el compromiso de acompañar a las fraternidades existentes y a todas aquellas que el Espíritu quiera que nazcan. Con la experiencia de esta asamblea online el reto de estar más cerca está a nuestro alcance y lo tenemos que aprovechar. Han sido días de mucho gozo, esperanza y agradecimiento a Dios.

Tras estas palabras se ha abierto un diálogo abierto, siendo generalizado el sentimiento de gratitud y alegría por los días compartidos en esta asamblea.

El P. Pedro Aguado ha cerrado este momento de diálogo con tres palabras claves: GRACIAS, ENVÍO Y ESCUELAS PÍAS. Ha insistido en que lo que hemos hecho estos días es poner nuestro granito de arena en la construcción del Reino de Dios. Hemos de tener claro que no hay más que un centro y este es Jesús, que tenemos un padre, al que hemos de conocer y amar, que es Calasanz, que tenemos una vocación que hay que cuidar, un anhelo que es el servicio a tantos niños y jóvenes. Un gran desafío encarnar todo esto. En palabras de Calasanz: “sigan trabajando por los niños, confíen en Dios, manténganse unidos y no pierdan la alegría”.

Y como no podía ser de otro modo terminamos de cara a quién nos convoca con una oración animada por la Fraternidad de Polonia.

Podéis ver muchos materiales, experiencias trabajados estos días en la web: http://www.escolapios21.org

Consejo de la Fraternidad General

Nuevo Consejo de la Fraternidad General

La Asamblea de la Fraternidad General eligió el día de ayer al nuevo Consejo General de la Fraternidad durante una votación en el marco de las reuniones  que se están llevando a cabo telemáticamente durante estos días.

Los nuevos componentes del Consejo son Ilona Rudka (Fraternidad de Polonia), Carolina Paredes (Fraternidad Centroamérica y Caribe), Alberto Cantero (Fraternidad de Emaús) y Alfredo Marcos (Fraternidad de Betania). A ellos se une el P. Emmanuel Suarez, como representante del P. General.

Carolina Paredes tiene 53 años y es directora del Liceo San José de Calasanz de Barquisimeto (Venezuela). Ilona Rudka tiene 46 años y es profesora de español y alemán en el colegio escolapio de Cracovia (Polonia). Alberto Cantero es escolapio laico, tiene 52 años y es Coordinador demarcacional de Itaka -Escolapios de la provincia de Emaús. Por su parte, Alfredo Marcos pertenece a la Provincia Betania, es profesor en el colegio escolapio de Gandía (Valencia) y tiene 45 años. Finalmente, el P. Emmanuel Suárez es asistente provincial de México y Delegado General de Participación de las Escuelas Pías.

En medio de nosotros. Día 3 de la II Asamblea de la Fraternidad General

La tarde/mañana de hoy ha comenzado de la mano de Nazaret, con una invitación a la unidad y a poner todo en común, como los primeros discípulos: “La multitud de los creyentes tenía una sola alma y un solo corazón. No llamaban propia a ninguna de sus posesiones, antes lo tenían todo en común”. (Hch, 4,32)

Pasado el ecuador de la Asamblea, la primera sesión de trabajo ha estado centrada en establecer las Líneas Estratégicas de la Fraternidad para el próximo sexenio. Alberto Cantero ha presentado la propuesta y en pequeños grupos se ha abierto un rico diálogo. Ha sido una bonita oportunidad poder dialogar, hacer concreto y visible ese “soñar” juntos, y el tiempo como siempre nos ha pasado volando.

La segunda sesión ha tenido como momento nuclear la elección del nuevo Consejo General de la Fraternidad. Un Consejo al que cuidar, y que va a acompañar la andadura de las Fraternidades ya existentes y el alumbramiento de todas aquellas que el Espíritu quiera que nazcan.

Guillermo Gómez ha sido el encargado de explicar todo el proceso de votación, ha presentado al candidato de cada Fraternidad y después se ha llevado a cabo la votación. El nuevo Consejo General de la Fraternidad para el próximo sexenio está formado por Ilona Rudka (Fraternidad de Polonia), Carolina Paredes (Fraternidad Centroamérica y Caribe), Alberto Cantero (Fraternidad de Emaús) y Alfredo Marcos (Fraternidad de Betania), además del representante elegido por el Padre General. Pedro Aguado les ha dado la bienvenida y la felicitación, resaltando que los cuatro pueden hacer muy bien este servicio de acompañar y hacer crecer nuestras Fraternidades.

Con un ambiente de alegría se da por terminado el trabajo hasta el día de mañana. Como todos los días, hemos viajado a México, Polonia y Emaús, para conocer más de cerca algunas experiencias significativas.

No queremos hoy terminar sin agradecer a los hermanos del Consejo saliente su dedicación durante los casi siete años. Así mismo, agradecer la valentía y generosidad de los nuevos hermanos para aceptar este servicio.

Consejo de la Fraternidad General de las Escuelas Pías

Y brotará un renuevo del tronco de Jesé

Hace unos meses se celebró, en modalidad online, un Seminario sobre la vocación del “Escolapio Laico”. Participaron unas treinta personas, invitadas por la Congregación General, de diversas Provincias y Fraternidades, así como varias personas que ya están viviendo esta vocación específica que llamamos “Escolapio Laico”. La intención de la Congregación General al convocar este seminario fue la de profundizar en la “integración carismática y jurídica del laicado en las Escuelas Pías”, dado que se trata de una nueva vocación que, aunque sólo se ha desarrollado por el momento en una Provincia, es bueno que se vaya reflexionando y trabajando en el conjunto de la Orden, poco a poco, tal y como se pidió, en su momento, desde algunas demarcaciones.

No escribo esta carta fraterna para sintetizar los contenidos del Seminario ni presentar los materiales que se trabajaron, que están a disposición de todas las personas interesadas en el tema , sino para compartir algunas reflexiones que me hice durante el Seminario y que creo que pueden ayudar a entrar en este apasionante desafío.

He titulado el texto con una conocida frase del libro del profeta Isaías . La verdad es que he escrito esta carta en Adviento, que es un tiempo propicio para meditar sobre “lo nuevo que esperamos”. Este pasaje de Isaías lo leemos siempre en Adviento, y me he permitido la licencia de utilizarlo como una sencilla imagen que nos ayude a entender que del tronco fuerte y consolidado de Calasanz siguen naciendo nuevos brotes que enriquecen nuestras posibilidades de encarnar y vivir el carisma que Nuestro Santo Padre engendró en la Iglesia. Quisiera estructurar mi reflexión en diez sencillas afirmaciones.

1.“Siguen naciendo nuevas vocaciones escolapias”. La vocación del “Escolapio Laico” es una novedad en el seno de la Orden, consolidada por un Capítulo General, que es la máxima autoridad de la Orden: “Una integración, además de carismática, también jurídica, al mismo tiempo, por la cual se accedería a ser verdadero escolapio laico en sentido pleno” .
Esta es una primera afirmación que me gustaría hacer, y que considero importante, por muy simple que sea. La vocación religiosa escolapia, consolidada y acrisolada por cuatro siglos de fidelidad creativa al fundador, se ve enriquecida por vocaciones escolapias de personas laicas que, desde otras perspectivas, desean vivir el mismo carisma y compartir la misma misión. Entre esas vocaciones, no hay duda de que la pertenencia a la Fraternidad de las Escuelas Pías es la más consolidada y definida. En ese mismo contexto de “apertura a lo nuevo” podemos y debemos situar la integración carismática y jurídica.

2.“El Espíritu nos está bendiciendo con laicos y laicas cuya identidad calasancia es nuclear”. Del mismo modo que somos bendecidos por muchísimas personas que descubren su vocación escolapia como miembros de la Fraternidad, y en su seno desarrollan su vida de fe y de misión, van a apareciendo algunas personas que colocan lo escolapio en el centro de su vocación, y configuran su vida desde un compromiso nuclear con la Orden de las Escuelas Pías, explicitado a través de un estatuto específico que define su vocación. Considero fundamental decir, y subrayar, que estás personas no son ni mejores ni peores, ni su vocación es superior o inferior. Simplemente es diferente, y aporta dones específicos a la construcción de las Escuelas Pías. Los escolapios no jerarquizamos las vocaciones; las acogemos y recibimos como dones del Señor, sabiendo que Dios reparte sus llamadas según su voluntad para cada uno de nosotros. Pero agradecemos y celebramos que sea posible una vocación laical nuclearmente calasancia, en la que la identidad se convierte en un eje esencial que reordena la vida y que se expresa en un compromiso no sólo con la Fraternidad, sino también con la Orden, con la que establecen un vínculo que expresa algún tipo de pertenencia y desde el que pueden compartir vida, sueños y proyectos.

3.“Hay proceso vocacional capaz de generar esta vocación”. La vocación del Escolapio Laico es específica, y supone una vinculación profunda con el carisma calasancio y con la Orden. Como todas las vocaciones, tiene sus procesos y sus experiencias que la van confirmando y clarificando. Después de estos años de vida, podemos ya tratar de dar nombre a algunas experiencias significativas que terminan configurando esta vocación: una vida disponible a las necesidades y proyectos escolapios; experiencias fuertes de vida y misión compartidas; búsqueda sincera y creativa de respuestas a la pregunta: “¿a qué me siento vocacionalmente llamado/a?”; discernimiento personal y comunitario de la vocación; cuidado de un estilo de vida marcado por la dinámica escolapia; procesos de transformación de la propia dinámica de la Provincia, de la comunidad o de la Fraternidad, enriquecidos por esta vocación, etc.

4.“Hay un contexto escolapio capaz de provocarla y suscitarla”. Los contextos en los que nacen y crecen las vocaciones deben ser muy tenidos en cuenta. Del mismo modo que es difícil que nazcan vocaciones de especial consagración en lugares y contextos en los que esta especial consagración ni se siente ni se valora, también es muy difícil que surjan laicos y laicas con fuerte vinculación escolapia en contextos en los que el dinamismo de la Participación ni se cuida ni se entiende.

Para que surja y se consolide la vocación del Escolapio Laico hay ciertas claves que deben ser especialmente cuidadas. Entre ellas puedo citar las siguientes: una Fraternidad Escolapia consistente y crecientemente digna de Calasanz, que va creciendo como entidad adulta; una Provincia que potencia su relación con la Fraternidad y recorre su camino de modo compartido con ella; una búsqueda sincera y equilibrada de la pluralidad vocacional; una comprensión valiente de la sinodalidad que nos ayude a crecer en la vivencia corresponsable del desarrollo de la vida y de la misión escolapias; una propuesta sistemática de misión escolapia a los laicos y laicas; una apertura a que es bueno que aparezcan nuevas vocaciones y que el desafío es dotarlas de entidad evangélica y escolapia; una diáfana claridad sobre la originalidad e imprescindibilidad de la vocación religiosa y sacerdotal escolapia, etc.

5.“Toda vocación ofrece dones”. Todas las vocaciones ofrecen dones a la Iglesia y a la comunidad en la que nacen, en nuestro caso, las Escuelas Pías. Puedo citar algunos dones que estamos ya recibiendo, y que intuyo que irán creciendo y dando nuevos frutos.

a) Aumenta nuestra capacidad de Misión, porque hay más personas que ofrecen su plena disponibilidad también a la Orden -según su vocación- para su impulso y desarrollo.

b) En algunos lugares en los que podría ser difícil contar con comunidades escolapias que sean alma y referencia de la misión, éstas pueden ser constituidas. Sin duda, de modo diverso, pero también como alma y referencia.

c) En un momento histórico en el que la lucha contra el virus del clericalismo se convierte en un elemento clave de discernimiento y de conversión para la Vida Consagrada, la fecunda relación con personas laicas que asumen nuclearmente lo escolapio nos puede y debe ayudar de manera significativa.

d) Creo que el surgimiento de una vocación laical dotada especialmente del desafío de la significatividad puede ayudar a que la vocación religiosa, portadora esencialmente de ese don, lo cuide y lo repiense de modo nuevo y más comprometido.

e) El camino sinodal al que hoy somos llamados se desarrolla en muchos niveles: vida fraterna, equipos de trabajo, liderazgo de la misión, generación de comunidades cristianas escolapias, desarrollo de los diversos ministerios, etc. También aquí esta vocación está llamada a ofrecer nuevas luces y oportunidades.

6. “Toda vocación escolapia apunta al Reino de Dios”. Sabemos que el Reino de Dios es un don del Padre, que nos será dado según su voluntad. El Reino de Dios es el núcleo del Mensaje del Señor Jesús. Todos somos convocados a anunciarlo y a testimoniarlo. También las Escuelas Pías, que son, esencialmente, un “instrumento del Reino”. Calasanz engendró las Escuelas Pías convencido de que, a través de la educación integral de los niños y jóvenes, los escolapios podíamos acercar los valores del Reino al mundo en el que nos toca vivir.

Por eso, cuidar, fortalecer y enriquecer las Escuelas Pías es una “tarea de Reino”, apasionante y necesaria. Y por eso, discernir y cuidar adecuadamente las diversas maneras de vivir lo escolapio es también una tarea de la que somos responsables. Hagámoslo bien, en fidelidad a nuestro fundador y a lo que hoy nos pide la Iglesia y a lo que hoy necesitan los niños y jóvenes a cuyo servicio estamos dedicados.

7. “Construyamos, junto con tantas personas cercanas a nosotros, una renovada oferta vocacional escolapia”. Los Escolapios Laicos y Laicas que hoy viven entre nosotros y otras personas que se van preguntando sobre esta posible vocación también fueron jóvenes y se hicieron la pregunta por el querer de Dios sobre sus vidas, como nos la hemos hecho los religiosos escolapios. Por eso es importante que impulsemos una pastoral capaz de suscitar preguntas en el alma de los jóvenes, seguros de que no se descubre la vocación y luego se vive. Es al revés. Se vive y por eso se descubre.

Si un joven quiere descubrir lo que Dios quiere de él, debe vivir según lo que sabe que Dios quiere de él. No hay otro camino. El joven que reza, que perdona, que trabaja, que se forma, que comparte, que es feliz haciendo felices a los demás, que se entrega por los pobres, que trabaja por los demás, que no piensa en sí mismo, ese joven y sólo ese joven, descubre lo que Dios quiere de él y le pone nombre, lo define. Y lo hace porque lo está viviendo. Sólo necesita decidir cómo quiere vivir, toda su vida, lo que está viviendo ya. Construyamos con nuestros jóvenes unas Escuelas Pías más convocantes y más misioneras.

Estoy convencido de que en muchas de nuestras presencias y demarcaciones hay un contexto maduro para que las personas que viven y crecen entre nosotros puedan dar pasos definidos de entrega vocacional y puedan ser acompañados en su proceso. Nuestras comunidades religiosas, al igual que las comunidades de la Fraternidad, deben trabajar su propia madurez para plantear, en el seno de los procesos pastorales y de la propia Fraternidad, la apertura a todas las vocaciones escolapias, ojalá de nuevos religiosos escolapios y también de escolapios laicos y laicas.

8. “Hay dinámicas que acompañan este tipo de vocaciones”. Permiten que se planteen y ayudan a su progresivo desarrollo y a que no se despisten Y lo contrario: hay dinámicas que las desaniman y las ignoran. Todo lo que significa impulso de la Cultura Vocacional; el desarrollo de la formación calasancia de los jóvenes y de los educadores; el crecimiento y valoración del espíritu de misión y de la mentalidad de pertenencia a la Orden; la escucha atenta y disponible de los descubrimientos e inquietudes de las personas; la cada vez mejor ubicación de la Fraternidad y del laicado escolapio en la vida y misión de las demarcaciones; los proyectos de presencia escolapia en la que cada vocación y cada comunidad encuentra su espacio; los foros de reflexión y de discernimiento, a nivel de demarcación y de Orden, pensados desde la participación ordenada y sinodal de las personas corresponsables, etc. Todas estas dinámicas, y unas cuantas más que entre todos podemos impulsar, ayudarán, sin duda, en el camino que estamos emprendiendo.

9. “Una vocación que podemos impulsar”. Después de la experiencia que vamos teniendo, pienso que es ya tiempo de plantearnos la integración jurídica de personas laicas que ya viven la integración carismática, en aquellas Demarcaciones y Fraternidades que se sientan con ánimo de hacerlo. Dar a luz una vocación siempre es una aventura. Pero es una aventura de Evangelio. Como es lógico, habrá diversos modos de establecer el vínculo jurídico de estas personas con la Provincia, y serán diversos los aspectos que habrá que tener en cuenta. Entre ellos, cito algunos: la disponibilidad para la Orden, la vocación comunitaria, el estilo de vida cristiano claro y consistente, la vivencia del carisma calasancio, el compartir económico, la formación común, la vivencia de la oración y de la Eucaristía, etc. La garantía, si es que se puede hablar así, de la claridad de los vínculos que se establezcan, la dará el discernimiento y aprobación de la Orden.

10. “Ven y sígueme”. La llamada de Jesús, expresada con esta sencilla pero formidable frase, sigue abierta, sigue en marcha. Jesús sigue esperando seguidores de su proyecto, apóstoles de su Reino y hermanos y hermanas de la comunidad cristiana. La Orden siempre se ha sentido corresponsable de esta llamada. Buscamos con afán, no por nosotros, sino por el bien de los niños y jóvenes, que siga aumentando el número de jóvenes que desean asumir plenamente la vocación religiosa que Calasanz engendró en la Iglesia. Pero, con un afán similar, buscamos acompañar las búsquedas vocacionales, honestas y generosas, de tantas personas que, desde su condición laical, quieren encarnar también, de modo definido y estable, el carisma escolapio. Unos y otros, todos, sólo serán consistentes si son respuestas al Señor que llama, y si estas respuestas se configuran en torno al único centro de toda vocación: Cristo Jesús, el Señor.

Recibid un abrazo fraterno.

P. Pedro Aguado Sch. P.

Padre General