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Hace 25 años…

Prot.S.339.2020

A TODOS LOS RELIGIOSOS DE LA ORDEN

Hace 25 años…

El 1 de octubre de 1995, el Papa San Juan Pablo II elevó a los altares al beato Pedro Casani y a trece mártires escolapios, testigos de la fe hasta dar la vida por Jesucristo. Estamos celebrando el 25º aniversario de esta extraordinaria fecha de la historia de nuestra Orden, que fue vivida y celebrada con profunda alegría en todo el mundo escolapio.

Creemos que es muy bueno que recordemos este feliz aniversario, y lo hagamos en acción de gracias a Dios por el don de la santidad de nuestros hermanos escolapios. Recordemos sus nombres:

  • Pedro Casani de la Natividad de Santa María Virgen
  • Dionisio Pamplona de San Barnabás
  • Manuel Segura de la Virgen del Pilar
  • David Carlos del Santísimo Sacramento
  • Faustino Oteiza de Nuestra Señora de los Dolores
  • Florentín Felipe de San Francisco de Borja
  • Juan Agramunt de los Sagrados Corazones
  • Enrique Canadell de los Sagrados Corazones
  • Matías Cardona de San Agustín
  • Ignacio Casanovas de San Ramón
  • Carlos Navarro de la Virgen de los Desamparados
  • Francisco Carceller de Nuestra Señora de Lourdes
  • José Ferrer del Carmelo
  • Alfredo Parte de la Virgen

Quisiéramos recordar también las palabras del Papa en la homilía de ese solemne día, porque nos ofrecen una preciosa síntesis de lo que estamos celebrando.

“Hermano, siervo de Dios: Practica la paciencia”. La Orden de las Escuelas Pías contempla hoy en la gloria a catorce de sus miembros: el Padre Pedro Casani, primer compañero de san José de Calasanz y trece mártires de la persecución religiosa de 1936 en España. Pedro Casani, natural de Lucca, se une en 1614 a José de Calasanz para “educar en la piedad y las letras” a la infancia romana. Abierto a la caridad con el prójimo y entregado a la educación de los niños pobres, repetía antes de su muerte: “La paciencia y la oración pueden hacer mucho”.

Dionisio Pamplona y sus compañeros mártires no son héroes de una guerra humana, sino educadores de la juventud que por su condición de religiosos y maestros afrontaron su trágico destino como auténtico testimonio de fe, dándonos con su martirio la última lección de su vida. ¡Que su ejemplo y su intercesión lleguen a toda la familia calasancia!

No les escribimos esta carta simplemente para recordarles esta efeméride, sino sobre todo para invitarles a vivirla y celebrarla, renovando nuestra vocación a la santidad. Es bien cierto que la santidad es esencialmente un don de Dios, pero también lo es que ser santos es nuestro horizonte, nuestro desafío y nuestra tarea.

Nos ayuda recordar la propuesta que nos hizo el Papa Francisco en su Mensaje para el Año Jubilar Calasancio. Nos decía el Papa: “Hagan memoria de lo que son y de lo que están llamados a ser. Pido al Señor que les conceda vivir aquellas disposiciones que hicieron santo a su Fundador. De esta manera, las Escuelas Pías serán lo que San Calasanz quiso y lo que los niños y los jóvenes necesitan”.

El mensaje es claro, queridos hermanos: si queremos que nuestra Orden sea lo que Calasanz quiso y lo que los niños y jóvenes necesitan, ¡seamos santos!

Les proponemos que celebren este aniversario en cada una de las presencias de la Orden, bien en comunidad, bien con los alumnos o con los educadores. Ustedes verán el mejor modo de hacerlo, en función de las circunstancias. Al celebrarlo, oremos los unos por los otros, y pidamos al Señor que nos conceda del don de la santidad.

Para que los niños crezcan en Piedad y Letras, Señor, danos escolapios santos.
Para que la juventud conozca y siga a Cristo, Señor, danos escolapios santos.
Para que los escolapios conformemos nuestras vidas según el Evangelio., Señor, danos escolapios santos.
Para que demos testimonio de la Verdad como sus cooperadores, Señor, danos escolapios santos.
Para que prediquemos a Cristo, y a Éste crucificado, Señor, danos escolapios santos.
Para que caminemos bajo la protección de María, Reina de las Escuelas Pías, Señor, danos escolapios santos.
Para que las comunidades escolapias sean lugares de amor fraterno, Señor, danos escolapios santos.
Para que el Pueblo de Dios crezca en fe, esperanza y amor, Señor, danos escolapios santos.

Te pedimos por el don de la santidad en las Escuelas Pías para que seamos instrumentos eficaces en la santificación de las almas según nuestro ministerio escolapio. Ayúdanos para que nuestras comunidades sean lugares de santificación, de buscar y cumplir la voluntad de Dios. Ayúdanos para que vivamos nuestra vocación en plenitud y con alegría siendo auténticos discípulos y testigos del Señor que es santo y quiere que también nosotros seamos santos. Amen.

En comunión de oraciones, reciban un abrazo fraterno.

La Congregación General de las Escuelas Pías

Roma, 1 de octubre de 2020


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